Menú Últimas noticias
Pico y Placa Medellín Viernes: 2 - 8 2 - 8
Pico y Placa Medellín Viernes: 2 - 8 2 - 8
Minuto30 App

¡Instala nuestra App Web!

Agrega Minuto30 a tu pantalla de inicio para acceder más rápido a las noticias.

La jugada empieza antes

Por: Giovanny Ruiz

La jugada empieza antes

Resumen: Decía Johan Cruyff que el fútbol es un juego simple que se vuelve difícil cuando nosotros, con nuestras decisiones salidas del contexto, lo complicamos

Este resumen se realiza automáticamente. Si encuentra errores por favor lea el artículo completo.

Durante muchos años el fútbol nos enseñó a mirar el juego a partir del balón. El balón parecía ser el centro de todo: el inicio de las jugadas, la razón de los movimientos, el objeto que organizaba la atención de jugadores, entrenadores y aficionados. Pero con el paso del tiempo algunos pensadores del juego comenzaron a sospechar que esa mirada era incompleta. Que el fútbol, en realidad, empezaba mucho antes.

Decía Johan Cruyff que el fútbol es un juego simple que se vuelve difícil cuando nosotros, con nuestras decisiones salidas del contexto, lo complicamos. Y quizás una de las razones por las que el juego se vuelve complejo es porque muchas veces empezamos a entenderlo demasiado tarde, justo cuando el balón llega a los pies del jugador.

Pero la jugada, en verdad, ya comenzó mucho antes.

Comienza cuando el deportista identifica el momento. Ese instante casi invisible en el que el partido cambia de ritmo. Un segundo antes o un segundo después pueden transformar una buena decisión en una mala. El tiempo en el fútbol es un recurso tan delicado como el espacio, y los grandes jugadores parecen tener un reloj interno que les permite anticiparse a lo que está por ocurrir.

Comienza también cuando el jugador entiende la ubicación. No solo dónde está él, sino dónde están los demás: compañeros, rivales y, sobre todo, los espacios que todavía no existen, pero están a punto de aparecer. El fútbol, como bien intuía Rinus Michels cuando hablaba del juego colectivo, es una cuestión de organización del espacio. Saber dónde estar es muchas veces más importante que saber qué hacer con el balón.

Después aparece la trayectoria. Cada jugada es una línea invisible que conecta puntos en movimiento. Un pase no es solo el traslado del balón de un lugar a otro, sino una forma de dibujar caminos en el campo. Los equipos que entienden esas trayectorias no solo juegan mejor: hacen que el campo parezca más grande cuando atacan y más pequeño cuando defienden.

Y finalmente está la velocidad. No la velocidad física del jugador, sino la velocidad del pensamiento. Porque en el fútbol moderno el que decide tarde juega en desventaja. Lo decía alguna vez Pep Guardiola: el balón siempre es más rápido que el jugador, pero solo si el jugador no ha entendido antes lo que tiene que hacer con él.

Momento, ubicación, trayectoria y velocidad. Cuatro referencias que permiten ordenar el caos aparente del juego.

El futbolista que aprende a reconocer estas señales empieza a comprender que cada jugada tiene una causa y una consecuencia. Una mala ubicación del rival puede abrir un espacio inesperado. Una superioridad numérica puede obligar a una defensa a desplazarse. Un simple movimiento puede alterar el equilibrio de todo un sistema.

Por eso algunos entrenadores insisten tanto en enseñar a mirar el juego de otra manera. El trabajo no consiste únicamente en perfeccionar el pase o el control, sino en desarrollar la capacidad de entender lo que el partido está pidiendo en cada momento. Como explica a menudo Juan Manuel Lillo, el jugador no solo ejecuta acciones: interpreta situaciones.

Y cuando el jugador interpreta bien la situación, aparece la solución correcta.

En ese momento el fútbol se vuelve casi sencillo. El pase encuentra al compañero antes de que el rival llegue. El movimiento aparece justo en el espacio que estaba a punto de abrirse. La jugada parece natural, como si hubiera estado escrita de antemano.

Pero en realidad no hay magia. Solo hay comprensión.

Quizás por eso el fútbol pertenece a quienes aprenden a verlo antes de jugarlo. A quienes entienden que la pelota no es el inicio de la jugada, sino apenas su consecuencia visible. Lo verdaderamente importante ocurre unos segundos antes, en ese instante silencioso donde el jugador reconoce el momento, la ubicación, la trayectoria y la velocidad de lo que está por suceder.

En el fútbol, como en la vida, casi todo empieza antes de que nos demos cuenta.

Author Signature
Redacción Minuto30

Lo que leas hoy en Minuto30... Mañana será noticia.


Anuncio
Minuto30 TV

Fico Gutiérrez muestra imágenes inéditas de los que armaron desmanes en el Atanasio

Comentarios

Valoramos la moderación y el respeto en nuestras conversaciones. Gracias por contribuir a un espacio positivo.