Síguenos

Opinión

La generación de Susana

Publicado

el

Santiago Jaramillo

Susana es el nombre de mi hija y tiene tan solo un mes de edad. «Susana» también es el nombre de una canción de Fausto en la que un pretendiente, lucha por la pasión de su amada.

Santiago Jaramillo

Dos Susanas que tienen épocas bien distintas; a las mujeres de la época de Fausto (años setentas y ochentas) se les seducía con «picante» pero sin burla o grosería.

Hoy en día (sin pensar en qué le tocará a mi hija) tales asuntos son sin protocolo y lo respetuoso es entendido muchas veces, como salido de lo común.

Hace una hora, salí a caminar con Avril (mi mascota) y sin querer, escuché la conversación de dos niñas que no pasaban de los 9 años de edad:

«Ay no parce, ese man no hace sino echarme los perros, qué teta, a lo bien»

Me sentí de 95 años de edad; pensé en mi niñez, en la de mis padres, en otros tiempos…

¿Qué futuro le espera a mi hija?

¿Cuáles son los hábitos de nuestros niños?

¿En dónde encontramos la felicidad?

Yo me comprometo desde hoy a darle amor a mi familia, entendiendo que lo más preciado que tengo es mi propia existencia. Comparto hoy la comida, el almuerzo y el desayuno en el comedor alejado de mi celular; hoy apago el televisor en la noche, intercambiando breves palabras con mi esposa.

Hoy y solo por hoy, certeza única de vida. No hubo pasado que no se construyera en el ahora, ni habrá futuro, que no se desarrolle en el tiempo presente.

Yo jugué fútbol desde niño, recuerdo que los entrenamientos eran divertidos y realmente jugábamos. Eramos niños…

Hace pocos días vi el Pony Fútbol, torneo para niñas y niños. Me encontré con infantes sin picardía, hablando de estrategia, del (4-4-2) ¡Adultos en cuerpos de niños!

Déjenlos jugar, vayamos a los valores familiares, eduquemos desde el ejemplo.

La felicidad la encuentro en lo único que tengo como tangible.

¡El presente! eliminando el diálogo mental que tiene a nuestro cerebro como nuestro amo y señor; no somos pensamiento, somos mucho más que eso y esa superioridad es aceptarnos como parte de este mundo, de la naturaleza, de lo que podemos explicar con la razón y lo que no.

Una simple charla de niños, me hace reflexionar. No quiero ese «progreso mental» ni «la madurez» de nuestra sociedad en palabras de nuestros hijos.

Educar desde el ejemplo es mi consigna.

Publicidad