
El portero del Real Madrid Keylor Navas/EFE
Dinga Haines, directora y guionista costarricense de ‘Hombre de fe’, la película basada en la vida de Keylor Navas, estrenada recientemente en el Festival de Cannes, ha afirmado a Efe que la vida de Keylor “es una historia de paciencia, espera y lucha”.
P.: ¿Qué recepción ha tenido la cinta en Cannes?
R.: Venimos de haber estrenado la película en diciembre en Costa Rica, país de origen de Keylor, con un camino muy positivo y una recepción muy cálida del mensaje. Realmente ha “tocado” a las personas. Llevamos la película a Cannes, al mercado audiovisual que ocurre simultáneamente como parte del festival. Nuestra misión era llegar a mercados atípicos para películas latinoamericanas y entrar en Europa, porque creemos que la película tiene la capacidad de traducirse culturalmente. Es muy bonito cuando cuenta con elementos de gran autenticidad.
P.: ¿En qué países ha visto mayor interés?
R.: Empezamos a partir de mañana en España el primer estreno que tenemos en Europa. Tuvimos un acercamiento con Francia, Inglaterra y también con India y China.
P.: ¿Cómo se produce el acercamiento a Keylor? ¿Cómo surge la idea?
R.: La idea de hacer la película surge primero por parte de Keylor, por contar su historia, que no es producto de suerte sino de trabajo y, sobre todo de muchísima fe. Si vemos la historia, nos damos cuenta de que es una historia de paciencia y de muchos elementos que no siempre entendemos. Empezamos a explorar cómo contar la historia y llegamos a la conclusión de que una ficción inspirada en la realidad es la manera más potente de poder contar un poco el camino que ha vivido desde Pérez Zeledón, una zona rural de Costa Rica (su ciudad natal), a la ciudad donde vivió desde los 13 años mucho tiempo solo y en circunstancias un poco extremas hasta que llegó a España en circunstancias un poco complicadas pero que finalmente tiene un desarrollo muy positivo para su carrera.
P.: A la hora de hacer el casting, ¿Qué buscó; que se pareciera mucho a él o un actor concreto?
R.: Ese es el reto cuando alguien hace historias basadas en la vida real. Yo no quería buscar un clon de Keylor porque como cada ser humano, es único y traté de buscar un actor y no que fuera tan parecido. Keylor tiene un elemento muy importante y es introspectivo, es decir, su mirada no está al ataque, más bien muy introspectivo en la manera en que mira el mundo, la digiere y después reacciona. Por lo tanto, buscaba una persona que tuviera la mirada y elementos de comportamiento que captaran la esencia de Keylor. Físicamente le conocemos, y yo quería que le conociéramos como persona.
P.: ¿Cómo refleja ese sentimiento, esa resiliencia y fortaleza mental?
R.: Para mí la película empieza a ser interesante a partir de un ser humano que lucha durante su vida, llega a uno de los equipos más grandes del mundo y es recibido con duda. De hecho la película comienza en ese momento, en una rueda de prensa donde utilizamos preguntas reales y él siempre las contesta con autenticidad y firmeza, con esa fortaleza mental que ha desarrollado a través de una vida con muchísimos obstáculos. Y si nos ponemos a analizar, su vida es una historia épica tanto en lo deportivo como en lo mental, un niño sin posibilidades que logra mantenerlas, desarrollarlas y a materializarlas.
P.: Después de este proyecto como directora, ¿Tiene ganas de seguir ligada al deporte y al fútbol o es una etapa que cierra?
R.: Para mí las historias parten del personaje. Cuando empecé a explorar la historia de Keylor me llamó mucho la atención que era una persona que había trabajado toda su vida por llegar a un punto alto y eso me hizo entender cuáles eran los elementos que le habían ayudado a ser quién es hoy día. Yo creo que si encuentro a algún personaje con elementos que me despierten ese nivel de curiosidad podría seguir adelante, pero yo no me definiría dentro de un género; mi enfoque siempre es entender al personaje e intentar contar de mejor manera su historia.
P.: ¿Cómo son los jugadores delante de la cámara? ¿Se ponen nerviosos?
R.: Están acostumbrados a cuestiones publicitarias y yo lo que quería era lograr un momento de intimidad porque nunca vemos eso, les vemos fuera saliendo como hombres que son, pero en el vestuario hay un nivel de camaradería y de niñez que es muy emocionante de ver. Les une una inmensa pasión por el fútbol y hay un ambiente mas bien de juego. Llegan y se pasan el balón, se visten… es un ambiente alegre.
EFE
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