Unas contradicciones.
La doble moral del Conservatismo queda en evidencia con la decisión de darle el aval al liberal Álvaro Vásquez para la gobernación de Antioquia y negarle el respaldo a Luis Pérez como candidato a la alcaldía de Medellín. En pasados comicios, Vásquez fue candidato a la Alcaldía cuando recorrió la urbe con una carreta, a nombre del Liberalismo. ¿Qué dirá de este asunto el Consejo Electoral?

Otro “chicharrón”.
¿Qué irá a hacer el organismo electoral cuando le llegue una comunicación de los simpatizantes y amigos de Luis Pérez, en la que le pidan que en su condición de alta corte dirima claramente el tema de los avales? Dirán los autores de la solicitud que buscando la equidad en este espinoso tema, se le concedió el aval a Vásquez, pero no se le quiso homologar el respaldo de un pleno municipal conservador a la candidatura de Pérez, porque “no es conservador”, según palabras del presidente del Directorio Nacional Conservador, José Darío Salazar.
Explicación no pedida, confesión manifiesta.
La senadora nariñense Miriam Paredes fue por lana y salió trasquilada. Recordó, amparándose en la Ley quinta de 1992, que es el Estatuto de los congresistas, que en su artículo 283 se faculta a los parlamentarios para adelantar gestiones ante las entidades del Estado. Adujo que en sus frecuentes visitas a la Dirección Nacional de Estupefacientes, no hablaba con el director Albornoz (su mentor político en Nariño).
Al ser contra-preguntada sobre el porqué de tantas visitas a la DNE, manifestó que gestionaba temas relacionados con las fumigaciones en pueblos de la cordillera como Leyva y El Rosario, en Nariño. Y que lo de su hermano, no tiene nada que ver con sus permanentes audiencias en Estupefacientes.
Mayores elementos.
Con argumentos tan peregrinos como estos, la congresista del sur les dio más elementos a los investigadores de la Corte Suprema de Justicia que a través de sus pesquisas se llevarán de calle a otros trece parlamentarios a los que el alto tribunal tiene en la mira. Cuando cerrábamos la redacción de esta Barca, supimos que la dirección del Inpec pidió autorización para ampliar el penal de La Picota, con otros 18 cupos, en el famoso patio legislativo del sur de Bogotá.
Ginistas tranquilos.
Enrique Rivera, coordinador de la campaña de Gina Parody, dice en mensaje a La Barca, a propósito de los presuntos impedimentos de la candidata a la Alcaldía: “Estamos preparados y tranquilos con este tema: La residencia es una, y nunca tuvo la de USA. Bogotá ha sido su residencia desde que nació: acá paga impuestos, sus servicios, tiene su apartamento; ejerce su profesión y tiene su arraigo tal y como lo dice el Consejo de Estado que se determina la residencia”.
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