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Opinión

El juego del soborno

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jorge restrepo

jorge restrepo

Soy padre de una bebé de 20 meses y, a raíz de esto, me he vuelto más crítico (hasta ser incomodo, algunas veces) frente a la manera en que los adultos nos comportamos con los niños.

Creo, con todo el amor del mundo, que a veces nos equivocamos generando acciones y “juegos” que pueden afectar los valores dentro de los cuales crecerán nuestros hijos. Es el caso, por ejemplo, de lo que denomino el juego del soborno.

El juego de soborno es un juego constante y casi natural para muchos de nosotros. A los niños, desde muy corta edad, se les invita a canjear toda clase de sentimientos, comportamientos y criterios, por cosas materiales. Estos son algunos ejemplos:

  • ¿A cuál de los tíos quieres más? Si dices que a mí, te llevo al parque. Si dices que a mí, te compro una muñeca.
  • Si me das un beso, te doy un regalo.
  • Si te portas bien con la abuelita, te compramos un helado
  • Si te lo comes todo, te da damos un iPad.

Los niños entienden esta dinámica de trueque como algo normal, de modo que, luego, cuando estén en el colegio, jugarán a la mismo con sus compañeros de clase: si me haces la tarea, te invito a un helado o te compro una hamburguesa.

Dentro de esa misma lógica, más tarde, como adultos, no será extraño que acepten propuestas donde el truque de valores, criterios y sentimientos se mantenga a cambio de promesas materiales:

  • Si me das ese contrato, te doy un porcentaje.
  • Si como jurado dices que somos los mejores, te damos una casa.
  • Si como médico recomiendas nuestros medicamentos, obtienes una comisión.
  • Si como profesor me pasas la nota, te ganas un dinero.
  • Si como policía simulas que no viste nada, te consignan una plata.

Aún cuando lo veamos como un juego simple e inocente (y posiblemente yo esté equivocado y no sea más que eso), no quiero que mi hija a ninguna edad canjee sentimientos, criterios o valores a la espera de algo material. No quiero estar dentro de veinte o treinta años preguntándome, como los padres de tantos corruptos, qué fue lo que hice mal. @jolerestrepo

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