Tras años de debate y divisiones internas, la Iglesia de Inglaterra dio un paso histórico al aprobar formalmente la ordenación de mujeres al puesto de obispo, con los primeros nombramientos previstos en 2015.
En un acto cargado de simbolismo en la Casa de la Iglesia en Londres -sede de la fe anglicana-, el sínodo general, máximo órgano de gobierno, aprobó por mayoría simple adoptar la nueva legislación que cambiará para siempre este credo.
Al término de la breve votación, a mano alzada y con solo un puñado de opositores, el primado de la Iglesia anglicana, Justin Welby, arzobispo de Canterbury, destacó el punto de inflexión que significa este momento.
“Hoy podemos empezar a aceptar una nueva manera de ser esta Iglesia y de avanzar hacia adelante juntos. También continuaremos buscando el florecimiento de la Iglesia de aquellos que no están de acuerdo”, declaró.
Los miembros del sínodo aprobaron concretamente la enmienda del canon 33 de la ley eclesiástica, para que incluya que “un hombre o una mujer pueden ser consagrados al oficio de obispo“.
La votación, que duró unos minutos, culminó el proceso iniciado el pasado julio, cuando el sínodo, entonces reunido en York (norte de Inglaterra), dio luz verde al principio de la ordenación de mujeres al obispado.
Tras esa aprobación, el Comité eclesiástico del Parlamento y las dos Cámaras de éste -los Comunes y los Lores- tramitaron la legislación correspondiente, que hoy se traspuso a la ley canónica con esta sanción final.
De 165 países con presencia de este credo -unos 85 millones de fieles-, se acepta la ordenación de obispas en Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos, con un total de 29 mujeres que ya ocupan ese puesto.
En Inglaterra -el resto de las regiones del Reino Unido tienen su propia rama anglicana-, de 7.798 sacerdotes a tiempo completo, 1.781 son mujeres, algunas de las cuales ascenderán pronto a obispas. EFE
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