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Opinión

¡Gerencia de vivienda segura! Por: Nelson Hurtado Obando

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Recién me entero por twitter, que el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa, procederá a la creación de un cargo más en la nómina del municipio, bajo la rimbombante nomenclatura de “Gerencia de Vivienda Segura”.

Nelson Hurtado Obando

Nelson Hurtado Obando

Ante tanto despliegue de tuiteros, pensé que posiblemente se trata de una gerencia que hará de la vivienda, algo tan seguro o más que el Titanic.

Cualquier incauto consumidor de los que respiran en este valle, muy posiblemente asociará la “vivienda segura”, que anuncia el alcalde, como aquella que es diferente a Space, Continental Towers, Asensi y Colores de Calasania, etc., es decir, vivienda que no sufra de fisuras, ni de grietas, que la conviertan en signo de peligro inminente para la vida, ni en signo de tragedia desde lo espiritual y lo material.

En mi sentir, el anuncio del alcalde, no es más que un intento meticuloso, de evitar las “réplicas telúricas” de Space, que aún sacude la estructura del ente municipal, es algo así como decía mi abuelo, un intento “de sacar a un condenado de los infiernos, con unas tenazas de sebo”.

Hay quienes piensan, sobre todo esos “hombres, sin ideas y sin ideales…piezas de un engranaje”, que la VIVIENDA DIGNA, hace referencia solamente a aquella denominada VIP o VIS; la Constitución no hace ninguna distinción, ni clasificación. Vivienda digna es un derecho de todos los conciudadanos, desde el estrato 0 al estrato 100. A todos nos mojaría la misma lluvia y de la misma manera y bajo la misma noche oscura.

Cuando la Constitución trató de la VIVIENDA DIGNA, es ostensible que hizo directa vinculación a la VIVIENDA SEGURA. Y vivienda segura lo es desde lo ambiental, desde la higiene, desde la salubridad, desde la intimidad de cada uno de los miembros del núcleo familiar que la habiten, desde la paz y el sosiego domésticos, desde las infraestructuras de servicios públicos domiciliarios, desde la infraestructura vial, desde la accesibilidad, desde la interrelación comunitaria, desde la coexistencia, etc.

VIVIENDA SEGURA, esto es VIVIENDA DIGNA por excelencia, también hace directa relación a la industria de la construcción; hace relación a que el suelo urbano donde se construye, no sea zona de riesgo, que su construcción se haga respetando los retiros establecidos de las quebradas. Vivienda segura, hace relación a que los propietarios del SUELO URBANO y/o los constructores hayan cumplido sus obligaciones urbanísticas cediendo a la municipalidad las fajas de tierra necesarias para los BIENES de USO PÚBLICO, tales como calles, plazas, parques etc. y para el ESPACIO PÚBLICO, como bajo la especie de ANTEJARDINES, etc.

VIVIENDA SEGURA, es la que adquiere un ciudadano, una familia, con la buena fe y la confianza legítima, de que los PLANOS aprobados por la Dirección de Planeación y la LICENCIA de CONSTRUCCIÓN otorgada por CURADURÍA, son la garantía misma de la buena fe de que exige la Constitución a las autoridades públicas frente a sus administrados, de su legítima confianza respecto a que la vivienda adquirida ha cumplido con todos los requisitos de planeación y con todas las exigencias legales, de todo lo cual deriva certeza y SEGURIDAD JURÍDICA, respecto a que su vivienda será en su integralidad material y jurídica, por lo menos perdurable, que esas circunstancias o valores agregados no serán modificadas abruptamente, ni material, ni jurídicamente, es decir que podrán resistir no solo los hechos de la naturaleza, sino también los actos de autoridad.

VIVIENDA SEGURA, es conforme a la Constitución, aquella que además en su proceso constructivo ha estado bajo la vigilancia y el control de las autoridades municipales, como lo establece el numeral 7 del artículo 313 de la Constitución de 1991 y que se extiende a la Dirección de Planeación y a las curadurías. Control que ha debido ejercer el MUNICIPIO DE MEDELLÍN, no solo sobre diseños estructurales, sino sobre materiales de construcción, bajo normas, digo yo, no sé si ICONTEC o ISO, esas mismas que cada rato anuncian en los medios que han asegurado dizque “la calidad”, (de lo externo), pero no de lo que anida en el alma, de tanto “servidor público”.

VIVIENDA SEGURA, es aquella que no queda, ni material, ni jurídicamente, al garete, al vaivén de las olas de la especulación inmobiliaria agremiada.

En pos de ello, solicité varias veces el decreto que creaba en Medellín la “Gerencia de vivienda segura” y casi que no lo consigo: no aparece en la gaceta municipal, no aparece en la web oficial del municipio, en fin que hasta que el Dr. Diego Restrepo Isaza, antes gerente de ISVIMED y ahora Gerente de Vivienda Segura, se dignó enviármelo en texto completo.

El Decreto 1034 de 2014, expedido por el alcalde Aníbal Gaviria, en su parte motiva, (obligación constitucional y legal), no expone, ni tan solo una razón o fundamento que justifique dicho decreto, excepto por los que a manera de esguince se exponen para eludir de manera general, las previsiones de la ley 617 y en general de la llamada carrera administrativa, respecto a la creación de burocracia.

Y es que la tal “Gerencia de vivienda segura”, no es más que una consejería, conforme el decreto 1034/14, identifica el empleo que crea.

Pareciera lo anterior fútil, frente a lo anunciado por el mismo alcalde por el canal de televisión del reino y otros medios y de viva voz e “imagen”, en el sentido de que dicha gerencia de vivienda segura, va a garantizar “el restablecimiento de los derechos” de los afectados de Space y de todos los afectados por la construcción de viviendas inseguras.

Claro que el decreto 1034/14, menciona el caso de Space, pero a manera de comodín.

De la lectura crítica, analítica, comprensiva, razonada del decreto 1034/14, en su contexto jurídico-legal y en contraste con los anuncios, hechos públicos por el alcalde, en materia de garantizar el “restablecimiento de los derechos” de los afectados o víctimas de vivienda insegura, claramente se infiere que: de eso no hay tal, con el tal decreto que crea la gerencia de vivienda segura.

Conociendo la trayectoria del Dr. Diego Restrepo Isaza, como actor de entretelones en el sector inmobiliario (Aceis, fundador de Corpoblado, Consorcio Corpoblado-CES, Plan Parcial El Poblado…ISVIMED), pueden pensarse muchas cosas, entre ellas que el Dr. Diego se quedó sin empleo, ante el nombramiento de otro gerente para Isvimed y que este cargo de gerencia de vivienda segura, es uno más de los creados a la medida y sobre pedido para el Dr. Diego, todo ello deducido de los requisitos que el perfil del cargo establece en el mismo decreto.

Pero eso sería lo de menos. Lo que preocupa del cargo de “Gerencia de Vivienda Segura” (Legal y técnicamente Consejero del alcalde), es que en el marco de las “COMPETENCIAS FUNCIONALES”, se establezca que el propósito principal sea: “Direccionar, formular, coordinar, gestionar y adoptar políticas públicas, planes, programas y proyectos que permitan hacer seguimiento a los procesos de control urbanístico y al cumplimiento de las normas y obligaciones de las empresas constructoras, así como implementar procesos que permitan revisar las licencias de construcción otorgadas por las curadurías municipales…”, pero la perla negra se concentra en la “DESCRIPCIÓN DE FUNCIONES ESENCIALES” al tenor de: “1. Gestionar y coordinar la implementación de políticas, planes y programas en materia de ordenamiento territorial, normas urbanísticas de uso del suelo y tratamientos urbanísticos de renovación urbana…3.Formular las políticas sobre renovación urbana y mejoramiento integral en la calidad de vivienda, urbanismo y construcción de vivienda sostenible…8 Gestionar la contratación requerida de los programas, siguiendo los trámites necesarios para el cumplimiento de los objetivos propuestos”. “CONTRIBUCIONES INDIVIDUALES…4. La implementación de políticas, planes y programas en materia de renovación urbana, mejoramiento de la calidad de vivienda, urbanismo…”

No tengo certeza respecto a si la función que le asigna la Constitución a los concejos, en el numeral 7 del artículo 313, como de: “…dentro de los límites que fije la ley, vigilar y controlar las actividades relacionadas como la construcción y enajenación de inmuebles destinados a vivienda”, sea función delegable o indelegable por parte del concejo, dado los altos valores, principios y fines del Estado en ella incursos.

Así las cosas, si la función fuere delegable, la creación de la “Gerencia de vivienda segura”, debe ser adoptada por el concejo mediante acuerdo, a iniciativa del alcalde, de modo que los esguinces a la ley 617 que contempla el decreto 1034/14, no será más que bien calculada filigrana legalista.

Eso de “Gestionar y coordinar la implementación de políticas, planes y programas en materia de ordenamiento territorial, normas urbanísticas de uso del suelo y tratamientos urbanísticos de renovación urbana…”, de la manera aparentemente “general y abstracta” en que se redacta el decreto 1034/14, no es nada sano concentrarlo no en un ente, sino en una persona, cuyo nicho de negocios siempre ha sido El Poblado, aunado a ello la ligazón que existe entre la creación del “Wall Street paisa” y la posibilidad de la consolidación de APP, para planes y programas de renovación urbana.

El plan parcial El Poblado, no nació propiamente de la comunidad y digo por tal, de esa inmensa mayoría que en El Poblado, solo tienen vivienda y no negocios, ni industria, pero sí para la consolidación de usos mixtos para el suelo habitable de esta comuna.

Del texto del decreto y como lo pudieron pensar los ciudadanos de a pie, la inmensa masa de “alpargatócratas” que habitamos Medellín, nada hay ni específico, ni concreto respecto a “restablecimiento de los derechos” de los afectados por vivienda insegura: Space, Continental Towers, Asensi, Calasanía, etc. desde el derrumbre material de sus viviendas, como tampoco para los afectados por los derrumbes jurídico-legales de su derecho de propiedad, al tenor de mala fe y rompimiento de la legítima confianza y de los abusos y estafas que ello conlleva, cuando luego de edificado un suelo y vendidos los apartamentos, se cambian las reglas por parte del municipio y se procede a ilegítimas expropiaciones administrativas, trasladando de esta manera las cargas urbanísticas incumplidas por los constructores y las autoridades, al adquirente final de vivienda, como está ocurriendo en El Poblado.

Por “restablecimiento de derechos”, cualquier lego entiende que se trata de dejar indemne a afectados, víctimas, perjudicados por el descalabro constructivo, es decir de dejarlos, tanto patrimonial, como extrapatrimonialmente, ilesos, con la integridad de sus patrimonios y con la indemnización plena de sus perjuicios inmateriales, obligación que ciertamente no se contempla en el decreto, a pesar de lo que ha anunciado el alcalde Gaviria Correa.

Quizás esté equivocado, pero el decreto 1034/14, es el perfecto instrumento para la gentrificación, desde el concepto de “renovación urbana”, cuya mirada está puesta en el suelo urbano del sur-oriente de Medellín.

Tampoco sabemos en qué consiste la facultad de “revisar las licencias de construcción otorgadas por las curadurías municipales”, lo que introduce un descarrilamiento del orden jurídico, respecto de la revocación e impugnación de actos administrativos.

Como decía mi abuelo, me parece que al concejo, en momentos mismos en que se discute el nuevo POT, lo cogieron con los calzones abajo. El “benévolo decreto” 1034/14, prácticamente es el POT, pero en edición de bolsilibro, para que quepa en los bolsillos.

Me extraña el silencio de Brent Toderian, ¿qué dirá?, como igual me extraña que Joseph Stiglitz, tampoco haya mandado ninguna carta nueva al alcalde de Medellín, ni que Joan Closs, tampoco haya dicho nada a pesar del libro de M. Delgado, ni nadie haya dicho nada sobre el artículo del New York Times, sobre “nuestra ciudad hermana”, la “inefable” y mediterránea Barcelona. @abogadohurtado

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PD. Medellín es ciudad hermana de Barcelona y sigue su “modelo de desarrollo urbano”. Barcelona está descrita como “La ciudad mentirosa, fraude y miseria del modelo Barcelona” por M. Delgado. Ahora el New York Times, acaba de situarla como la “capital mundial de la marihuana”, turística. ¡Buen futuro Medellín!

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