Gentil Amado, un ejemplo viviente de resiliencia

¿Por qué unas personas ante los problemas logran enfrentarlos, sacan lo mejor de ellas y salen triunfantes y transformadas, mientras que otras huyen, dejan salir lo peor de ellas, se bloquean, fracasan y viven una vida miserable? ¿En donde radica la diferencia? ¿Cómo hacen aquellas personas para salir de esas situaciones extremas, llenas de incertidumbre?

Me encantaría que este testimonio de vida de Gentil Amado, quien actualmente tiene 68 años, te ayude a entender donde está el secreto para que cuando suceda algo negativo en tu vida, en lugar de resistirte a aceptar la realidad, buscar venganza o culpables por lo que sucede, despiertes en ti la resiliencia, que es la capacidad de enfrentarte a cualquier situación y salir transformado. Contar el testimonio de Gentil Amado, un hombre que tocó fondo, renació y ahora sueña con ser inspiración y ejemplo de fé, perseverancia y amor por el mundo, es algo maravilloso que hace rebosar mi corazón de alegría.

Gentil tuvo una vida de infancia y adolescencia marcada profundamente por la pobreza, lo que lo llevó a trabajar desde niño en cualquier cosa que se le presentara. Desde entonces se desempeñó en diferentes trabajos, entre los que recuerda con mucha alegría cuando era ayudante de una empresa de publicidad, donde su labor era cargar una escalera para poder instalar y reparar avisos de Neón en lugares estratégicos de Bogotá. Aunque para él, ser un profesional nunca fue su prioridad, si lo motivaba desde muy joven tener dinero en el bolsillo para jugar billar todas las noches con sus amigos del barrio, y tener como invitado de honor al licor. Tan normal se convirtió esta escena, que ya no importaba el lugar ni la hora, y su familia pasó a un tercer plano.

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Un día conoció a una mujer, que se convirtió por mucho tiempo en su pareja y con quien trató de construir una familia por lo que adoptaron una niña. Al poco tiempo su pareja decidió abandonarlo, aburrida y desesperada de su inestabilidad económica y por la pesadilla en que se había convertido convivir con alguien vicioso.

Al quedarse solo, Gentil comenzó a retroceder más aún y empezó a tocar fondo, hasta que un día finalmente se encontró completamente sólo, sin dinero, adicto y viviendo en la calle y después pasó a las cloacas subterráneas, donde reinaba el miedo, el vicio y la muerte. Así sobrevivió muchos años, sin ninguna ilusión ni esperanza, totalmente llevado por la adicción, sin rumbo, sin entender cómo era que los años se lo estaban llevando poco a poco, sin saber dónde había quedado su fuerza de voluntad, sus sueños y sus anhelos.

Fue hasta el año 2015 en que un programa dirigido a habitantes de calle, soportado por varias entidades del gobierno y la Fundación Niños de los Andes, le brindó a Gentil y a 115 compañeros mas de la calle, una oportunidad única de cambio, la cual agarró con todas sus fuerzas y no volvió a soltarla jamás. Hoy, despues de 6 años de este nuevo comienzo en la vida de Gentil, recuperó el control sobre su vida y lo vemos lleno de planes, esperanza y sobre todo, amor y pasión por servir y compartir amorosamente con los demás, inspirando a muchas personas que están en su misma situación, para que crean que puede haber un mejor mañana.

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Tal cual lo expresa en sus propias palabras, ¨el logro más grande de mi vida, es haber tenido la fuerza de voluntad para salir del hueco maloliente y fétido en el que me encontraba, a donde no penetraba ningún rayo de luz, redescubriendo mi vida, poniéndole alas a mi imaginación y soñando sin límites para lograr ver una luz al final del túnel. Ellos me enseñaron a perdonar y a perdonarme, a manejar mis miedos y mis emociones, para encontrar la alegría, la paz interior, la tranquiidad y el amor que estaban sepultados en el fondo de mi corazón.

Por eso aprendí que ese refrán popular que dice que el árbol que nace torcido no se endereza jamás, es falso, porque yo soy prueba feaciente de que cualquier ser humano, sin importar su edad, ni su condición, puede cambiar porque cuando cambia la forma de pensar, cambia su vida¨.

Entonces, ¿Cuál es el click que hace que alguien decida cambiar el rumbo de su vida sin importar su edad o su estado mental y emocional deteriorado? Para mi es cuando logra conectar su corazón, con su sentido y propósito de vida, con sus sueños, sus dones y sus talentos naturales, para que aflore esa fuerza misteriosa y poderosa, que lo mueve a enfrentar el miedo que hay en la oscuridad y buscar la luz.

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