Resumen: El Ideam advierte que el fenómeno de El Niño 2026-2027 podría ser el más intenso en 76 años de mediciones y que diciembre coincidiría con su pico, justo cuando bajan las lluvias en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. En juego están el riesgo de incendios forestales, las altas temperaturas, la baja de los caudales de los ríos y la disponibilidad de agua, con la Alta Guajira y varios departamentos andinos entre los más vulnerables. El océano Pacífico ya registra anomalías cercanas a los 3 grados centígrados y el país acumula cerca de seis meses de déficit de lluvias.
Colombia se acerca a uno de los diciembres más críticos de su historia climática reciente. El Ideam reiteró que el fenómeno de El Niño previsto para el periodo 2026-2027 podría alcanzar niveles de intensidad sin precedentes en los últimos 76 años de mediciones en el país, y que su momento más fuerte llegaría en las próximas semanas.
La advertencia la hizo la coronel Diana Carolina Rueda, subdirectora de Meteorología del Ideam, en entrevista con la revista Semana. Allí explicó que los efectos se sentirán en las cinco regiones climáticas del país: Caribe, Andina, Pacífica, Amazonía y Orinoquía.
Que venga El Niño no quiere decir que dejará de llover por completo. La preocupación es que las precipitaciones acumuladas están por debajo de los niveles esperados para esta época, en plena segunda temporada de lluvias del año.
Diciembre, el mes más crítico
Según la subdirectora de Meteorología, diciembre coincidiría con el pico del fenómeno de El Niño, después de cerca de seis meses con déficit de lluvias. El problema es que diciembre y enero son, a su vez, los meses de menores precipitaciones en las regiones Caribe, Andina y Pacífica.
«La coincidencia de estas condiciones genera un escenario bastante crítico por incendios forestales, altas temperaturas, disminución de los caudales de los ríos y dificultades en la disponibilidad hídrica para diferentes sectores del país», señaló Rueda.
Los datos del océano respaldan la alerta. El fenómeno reporta anomalías de temperatura en el Pacífico cercanas a los 3 grados centígrados, algo que no se había observado antes. Durante el crucero científico Erfen, liderado por la Dirección General Marítima con participación del Ideam, se encontraron temperaturas muy altas en los primeros 100 metros de profundidad del Pacífico.
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De hecho, la entidad ya hizo la declaratoria oficial del fenómeno el pasado 8 de octubre, tras cumplirse cinco trimestres móviles consecutivos bajo condiciones de El Niño. El más reciente seguimiento indica que la intensidad más probable es fuerte a muy fuerte, con un 83 % de probabilidad de mantenerse así hasta el primer trimestre de 2027.
Las regiones que más sufrirían la falta de agua
Entre los territorios con mayor vulnerabilidad está el Caribe colombiano, en especial la Alta Guajira y sus zonas desérticas, donde el riesgo de escasez de agua es alto.
También aparecen la región Andina, particularmente sectores de Huila, Tolima, Cundinamarca, los Santanderes, el Eje Cafetero y algunas zonas del sur del país, y la región Pacífica. Eso sí, la experta aclaró que en el Pacífico, por ser una de las zonas más lluviosas del planeta, las consecuencias no serían tan severas como en territorios más secos como el Caribe.
La ola de calor que hoy afecta a varios departamentos ya es consecuencia de este fenómeno y seguiría impactando al país durante los próximos meses.
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El Ideam también ha observado cambios contundentes en los patrones de temperatura de la nación. Una de las evidencias más claras es el retroceso de los glaciares: el año pasado se declaró el deshielo del nevado de Santa Isabel, uno de los más importantes del país. «Hemos tenido un retroceso muy significativo de la superficie glaciar, principalmente por el incremento de la temperatura global», declaró.
Frente al escenario, la entidad insiste en que los efectos dependerán de cada región y de las acciones que se tomen. «Tendremos que seguir tomando decisiones de mitigación y adaptación. La resiliencia climática comienza cuando desarrollamos una preparación de largo alcance», resaltó Rueda.
La subdirectora recordó que después de este fenómeno de El Niño probablemente llegará uno de La Niña, y citó la lección del huracán Iota: «La gran lección es que la planeación y el paso del dato científico a la acción marcan la diferencia en la adaptación. Debemos prepararnos para escenarios complejos asociados al cambio climático global».
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