Este escándalo se tomó en serio después de que unos 12 bebés fallecieran en China debido a la aplicación de las inyecciones fabricadas por el laboratorio Biokangtai, con sede en la ciudad meridional de Shenzhen.
En este sentido, un equipo chino de investigadores se trasladó a la sede de la empresa farmacéutica para investigar la muerte de los bebés que habían sido vacunados.
La representación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China, al expresar su preocupación por estos casos, anunció que se uniría a las investigaciones de las autoridades sanitarias chinas en torno a las vacunas de hepatitis B.
Biokangtai es el mayor fabricante de vacunas de hepatitis B en China. Esta vacuna es la que se aplica a las 24 horas de nacer, la primera dosis, y luego al cumplir el primer mes de vida y al celebrar el sexto.
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