
Un cachorro de oso polar se esconde detrás de la pata de su madre en su jaula en el zoo Wilhema, en Stuttgart, Alemania. EFE/Archivo IMAGEN USADA PARA ILUSTRAR LA NOTA
Sznja era una osa polar de 21 años, que falleció por culpa de una profunda depresión y ansiedad, después de que los que la cuidaban en Seaworld de San Diego, Estados Unidos, decidieran separarla de su compañera.
Snowflake, la osa de 22 años, fue llevada a otra zona para que conviviera con machos, y su ausencia le causó la pérdida del apetito a su excompañera, hasta causarle la muerte. Los animales llevaban más de 20 años viviendo juntas.
“La mayoría de los osos polares son solitarios, pero hay excepciones. Algunas veces forman relaciones que pueden durar por muchos años. El cautiverio pudo haber hecho todavía más fuerte el lazo entre Snowflake y Szenja”, dijo la coordinadora de Estrategias de Campaña, como cita SDP Noticias al portal La Razón.
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