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Opinión

Fajardo y su oportunismo politiquero

Por: Juan Camilo Ortega

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El candidato presidencial Sergio Fajardo recibió críticas de los colombianos por felicitar a los manifestantes que tumbaron la reforma tributaria del gobierno de Iván Duque. Antes de las manifestaciones Sergio Fajardo había indicado que “no tiene sentido hace grandes manifestaciones”, sin embargo, cuando la población ganó tumbando la reforma, él fue el primero en subirse en el bus de la victoria. Nunca faltan quienes quieran recoger la cosecha que otros sembraron: a esto se le llama oportunismo.

A través de su cuenta de twitter, Fajardo indicó: “¡Triunfo de la movilización ciudadana! Por fin escuchó el presidente. Ahora el paso más importante: diálogo amplio y serio con todas las expresiones sufridas, indignadas y adoloridas por las desigualdades y la corrupción”.

Esta actitud, muy acomodada para los internautas, hace que Fajardo se suba al bus de la victoria luego de que los manifestantes del paro lograran su cometido de tumbar la reforma tributaria. Sin embargo, ha respondido a través de la misma red social que no estaba en contra de la marcha, sino que dio alternativas para hacerlo diferente. Sus palabras, al parecer, tampoco calaron entre sus opositores que insisten en lo que siempre han denominado como tibieza de alguien que está descontextualizado de la realidad nacional.

En la política siempre están quienes quieran recoger la cosecha que otros sembraron; Fajardo, entre otros “avispados”, pretenden arrogarse el triunfo de una de las batallas más importantes que ha obtenido el pueblo colombiano, especialmente su juventud: La retirada de la negativa reforma tributaria propuesta por el desgobierno de Iván Duque.

Fajardo no rechazaba de forma contundente ese proyecto, al contrario, dio la impresión de estar de acuerdo con él, pues había expresado que no tenía sentido hacer grandes manifestaciones para rechazarlo, su único pretexto era el covid; la misma narrativa que quisieron imponer desde el uribismo para impedir que la gente exprese su descontento en las calles.

Pese a la actitud pasiva con la reforma, al igual que la de los demás integrantes de la llamada “coalición de la Esperanza”, ahora, con gran desparpajo e impregnados del más vulgar oportunismo, tomaron partido en las manifestaciones de alegría que embargó a la inmensa mayoría del pueblo colombiano, y deslizaron dentro sus mensajes una matemática propaganda en redes sociales, insinuando que respaldaron las luchas juveniles queriendo ganar protagonismo con sus propuestas. Nada de eso. Aquí el único dueño de la victoria es el pueblo que marchó, que aguantó los gases, golpes del ESMAD, la lluvia, el sol, las maratónicas jornadas de lucha, resistencia y los ataques permanentes de sectores políticos de extremo que tildan cualquier marcha como vandalismo o incluso terrorismo.

Con este actuar, se desnuda la esencia que tienen: No buscan cambios, solo buscan poder, pues varían su posición según lo favorable que les sea el escenario o la coyuntura política del momento. Quisieron ganar cuando parecía que Duque no retiraría el proyecto, adoptando una actitud complaciente con el mismo, pero también quisieron ganar cuando retrocedió con su nefasta proposición y así no debe ser, el pueblo no olvida la nefasta forma de no involucrarse realmente con los problemas de los colombianos.

El mal llamado centro en Colombia está representado, ya sea por figuras jóvenes con ideas viejas, o por figuras políticas tradicionales que arrastran igualmente viejas concepciones del poder: el oportunismo, el engaño y la politiquería.

La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

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