¿Existe la Democracia?

La condición humana es una vaina muy jodida.

Muchos hechos contradictorios y también especiales que me han sucedido, me obligan a pensar y a dudar casi a diario de la existencia de lo que llaman la real Democracia. Demos=Pueblo, Cratos=Poder o su conjunción como poder del pueblo, se ha prestado para todo, principalmente para su interpretación acomodada a los intereses de todo el que quiere sacarle provecho.

En alguna oportunidad me pareció importante conocer París a profundidad y tome la determinación de estar allá algo más de 25 días, lo que efectivamente me permitió conocer alrededor de 3 o 4 sitios de interés diariamente. En los últimos días de esa estadía me había llamado mucho la atención, no ver en las calles de esa extraordinaria urbe, la cantidad de musulmanes que dicen tener en las estadísticas de su población, razón por la cual me puse en la tarea de preguntar y finalmente me indicaron a donde estaban ubicados sus “ghettos” y por supuesto me apresté a conocerlos.

A no más de 30 kilómetros del esplendor del centro de parís empecé a caminar y a conocer algo insólito. Escuchar como el sensual francés desaparecía por completo de un momento a otro me resultaba incomprensible. En un abrir y cerrar de ojos el clasicismo del Gran Siglo, el Renacimiento, el eclecticismo del Segundo Imperio, las innovaciones de Haussmann y la arquitectura del Art Nouveau eran parte del pasado.

Me sentía en cualquier lugar del medio oriente, menos en parís. Como si alguien advirtiera, la gente empezó a salir por las ventanas para comprobar mi existencia. Con sonrisa y venía saludaba sin respuesta. No era bienvenido y no entendía. Por supuesto mi cámara fotográfica solo fue un objeto inservible. Intenté caminar unas cuadras más, hasta que un dedo inquisidor me mostró el camino de vuelta. De reojo aprecie callejones muy parecidos a los del Bronx de Bogotá, que por fortuna hoy ya son historia pero que prevalecen en muchos sectores cercanos a la Casa de Nariño. Solo quería conocer a donde habitaban los que generaban las revueltas vandálicas en la capital del amor y solo aprendí las contradicciones del modelo multicultural.

Experiencia similar tuve en Nueva York, pero de otra índole. Además de excitarme su dinamismo y comprobar las maravillas de las estrategias de la renovación urbana, me dio una noche por conocer directamente y sentir el ritmo fabuloso de los “negros” norteamericanos en esas famosas discotecas. Yo soy de la generación que vivió y bailó en los 80 sus éxitos fabulosos y escuchar toda esa inmensa dimensión cultural me parece grandioso y quería sentirlo.

Con la mejor actitud rumbera y después de ubicar el sitio ideal, le pregunté al portero si podía entrar y aunque me miró de arriba abajo me dijo que sí, que le pagará los US$40 del derecho a entrar y entré. Tremenda rumba, exóticas mujeres, pintas increíbles, la música más extraordinaria, droga en los baños, algunos pocos me devolvían la palmada de regocijo que yo les brindaba, hasta que, estando sentado en la barra, con un whisky en la mano, feliz de la pelota viviendo todo ese swing maravilloso, alguien se me acerco y me dijo, este no es tu lugar, tú no eres negro, vete. Solo quería conocer y sentir ese ritmo maravilloso de los “negros” norteamericanos y finalmente conocí la dimensión del racismo.

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En política también he tenido experiencias que dan mucho que pensar. El año pasado por ejemplo empecé a manifestar en las redes sociales mi descontento con el gobierno de Claudia López en Bogotá, que me sigue pareciendo improvisado, nada profesional, sin resultados, muy peligroso para los intereses de la ciudadanía, populista, globalista. Con motivo del manejo de la pandemia y sus nefastos resultados en materia desempleo, quiebras empresariales y generación inaudita de hambre, se acentuaron las manifestaciones de desaprobación y un día cualquiera recibí un mensaje del líder y vocero de la #RevocatoriaClaudiaLopez para que nos reuniéramos y habláramos del tema. Efectivamente se dio la reunión, hubo química, con ideales parecidos, me invitó a hacer parte del comité directivo de la revocatoria y acepte.

Empezamos a trabajar con pasión, superando obstáculos muy unidos e identificados presentamos la solicitud de revocatoria del mandato muy bien argumentada ante la Registraduría y el CNE, como producto de un trabajo conjunto extraordinario de mucha gente que quiere a Bogotá.

Sin tintes partidistas y con ánimo cívico únicamente, se argumentó la revocatoria en audiencia pública y empezó el viacrucis. A finales del mes de enero de este año, recibimos la comunicación del Registrador Nacional suspendiendo las revocatorias a nivel nacional por la emergencia sanitaria y en razón a que no sabía qué protocolos se deberían implementar asignándole la responsabilidad de las mismas al Ministro de Salud, quien mucho tiempo después se manifestó haciendo preguntas insólitas, cuyas respuestas dimos las diferentes revocatorias del país, sin que a la fecha haya pronunciamiento alguno, en un asunto sencillo, que solo se limita a distanciamiento y protocolos estrictos. Muchas tutelas y derechos de petición se han presentado en conjunto con las otras revocatorias del país y todas han sido negadas, violando la constitución política colombiana y los derechos de los ciudadanos.

Además de este abierto y despiadado ataque inconstitucional del régimen como decía Álvaro Gómez Hurtado, para que las revocatorias no se den, nos encontramos increíblemente que no había apoyo político alguno de los partidos y de sus actores. En este ámbito nadie manifestó su solidaridad, pero tampoco lo obtuvimos increíblemente de la ciudadanía afectada por el gobierno de Claudia López en las proporciones que consideramos se debería dar. Como si esto fuera poco hablamos con los diferentes gremios afectados directamente por las medidas de la Alcaldesa y tampoco de ellos recibimos apoyo alguno económico necesario para este tipo de campañas.

Con base en todos estos hechos desafortunados y pasados ya más de tres meses de iniciado el proceso fue necesario tomar la decisión de retirar la solicitud de Revocatoria del Mandato de Claudia López por el incumplimiento de su plan de gobierno y la insatisfacción ciudadana tan grande que ha generado en la ciudadanía y en todos los ámbitos de la economía, en razón a que la consecución de firmas junto con las elecciones para revocarla este año, ya sería imposible y unir esta elección de carácter ciudadano con las elecciones políticas del próximo año sería un error grave.

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Gran frustración e impotencia ha generado esta gestión dejando únicamente la comprobación de lo poco fortalecida que esta nuestra democracia y del riesgo inminente en que está. Desconozco que intereses bajos hay detrás de toda esta violación flagrante de la constitución, pero intuyo y concluyo que responden a grandes intereses geopolíticos, burocráticos, clientelistas y de la contratación con el estado y el Distrito Capital.

Una vez más gana la corrupción cuando se ve gravemente atacada y vulnerada.

Por otro lado y viendo los graves resultados del gobierno de Iván Duque y la implementación de ordenanzas multilaterales para beneficio del globalismo despiadado, por encima de los intereses de Colombia y de los colombianos, junto con el incumplimiento de los programas de su plan de gobierno y la no exigencia del cumplimiento de los mismos por parte de su partido, renuncie públicamente a la militancia del partido Centro Democrático en señal de rechazo al grave daño que considero se le ha hecho al país y a su gente.

A raíz de esta renuncia tengo que confesarles que jamás pensé que una persona del común como yo, que jamás ha tenido cargo político alguno, que nunca ha contratado con el estado y que nunca se ha postulado para ningún cargo de elección popular, haya tenido la trascendencia que ha tenido. Tampoco imagine que recibir una invitación a debatir y dialogar en algo que han denominado Pacto Histórico con fuerzas alternativas, con mi estructura de derecha democrática dentro del marco de la constitución y las leyes, haya tenido las reacciones que ha tenido y mucho menos en la dimensión que le han dado.

Sorprende que ejercer la democracia y los derechos ciudadanos en este país, sea casi que prohibido y mal visto. También sorprende el nivel de agresividad, vulgaridad, intolerancia y de mala educación, que expresa la gente que se ha manifestado y que no está de acuerdo con decisiones que son absolutamente intrascendentales y de índole personal.

Estoy por creer que el peor enemigo de la democracia es nuestra propia condición. Definitivamente la condición humana es una vaina muy jodida.

@PoliticaPuntual

La opinión del autor de este espacio no compromete la línea editorial de Minuto30.com

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