La telenovela Rebelde y el grupo musical RBD marcaron a toda una generación y catapultaron las carreras de los mexicanos que hacían parte de ella, pero tras bambalinas el asunto era muy diferente al brillo de los reflectores, tal como lo confiesa Dulce María.
“Fue algo muy fuerte. Más allá de creerme mucho, fue un boom en mi carrera, en un momento de vida en el que te conocía todo el mundo, pero emocionalmente era mucha soledad”, confesó la actriz y cantante, quien destaca que lo más difícil era estar lejos de su familia y no tener la posibilidad de tener “una vida normal”.
Era tal la soledad que sentía que pudo haber llegado a niveles más preocupantes, asunto que gracias a Dios no sucedió. “Lo que hacía era salir. Si te estabas deprimiendo tenías que salir al escenario, hacer las cosas. No había forma, tenías que ser fuerte, o ser fuerte. Escribía mucho, era mi forma de desahogarme, de entender qué estaba pasando conmigo, de no perder lo que yo soy, lo que yo quería”.
Luego de terminar con el grupo y grabar una novela, Dulce pudo reencontrarse con sí misma en su sitio en el mundo y se lanzó como solista, lo que le genera más tranquilidad, pues ya maneja con más profesionalismo lo que quiere como artista, mujer y próximamente esposa.
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