España comienza este lunes su cuarta semana de confinamiento con la expansión de la pandemia de coronavirus ralentizada, y para afianzar esta tendencia, el Gobierno termina de repartir hoy una primera partida de test rápidos entre todas las regiones, para poder detectar y aislar nuevos casos.
Según los últimos datos oficiales, la pandemia en España ha provocado 12.418 fallecimientos, un 5,7 % más en 24 horas, y 130.759 casos, con un incremento del 4,8 %, el porcentaje más bajo de las últimas semanas.
El menor ritmo de contagios se ha visto reflejado también en la presión sobre los hospitales, más leve el fin de semana, después de días al límite, sobre todo en las camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), que hizo temer el colapso del sistema sanitario en las regiones más afectadas como la Comunidad de Madrid y Cataluña.
Con el fin de consolidar esta ralentización y comenzar el descenso de casos, el Gobierno se plantea extender la aplicación de test rápidos para poder detectar nuevos contagios y proceder a su aislamiento, para lo que repartirá un millón de estas pruebas, según anunció ayer el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, a los presidentes de todas las regiones españolas, con los que dialogó por videoconferencia.
Estos test irán dirigidos inicialmente a hospitales y colectivos vulnerables, como las residencias de mayores, según indicó el Ministerio de Sanidad.
Los pacientes que den positivo serán casos confirmados, y si dan negativo deberán realizar una PCR, una prueba definitiva, ya que los test rápidos tienen una fiabilidad de entre el 64 y el 84 %, dependiendo de la fase de la enfermedad.
El Gobierno español, pensando ya en una segunda etapa de “transición”, tras confirmarse la ralentización de la pandemia, se plantea para las próximas semanas una campaña de test “masivos” y el aislamiento de los asintomáticos.
Para ello, Sánchez pidió a los presidentes autonómicos que faciliten un listado de infraestructuras en las que se pueda acoger a esos positivos, como albergues, hoteles o polideportivos, y así contener la propagación de la enfermedad.
Pero junto a estas medidas, España continúa con la política de aislamiento social, para lo que esta semana el Congreso ratificará una nueva prórroga del estado de alarma hasta el 26 de abril, propuesta por el Gobierno, que supone el confinamiento casi total de la población.
En estas circunstancias, la Semana Santa que hoy comienza se plantea de una manera atípica, sin procesiones recorriendo sus calles y sin turistas en las playas, ya que la imagen de toda España es la de calles y espacios públicos desiertos.
EFE
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