
Los padres y el cuerpo de su hijo. Foto tomada de Infobae
Gregoria Gastelú de 88 años y Máximo Cueto de 86 años, llevaban 34 años buscando a su hijo luego de que fuera sacado a la fuerza de su dormitorio en 1984 por uno de los grupos más violentos de Perú, ahora, los padres recibieron los huesos de su hijo.
Los padres de Cesáreo gastaron gran parte de su fortuna como vendedores de ganado, tratando de hallar su paradero.
Según el estudio forense, Cesáreo “tenía el cráneo atravesado por dos impactos de bala que por la trayectoria hicieron suponer a los forenses que el universitario había sido obligado a colocarse de rodillas antes de ser asesinado”.
Entre el año 2008 y 2012 en Perú se realizaron investigaciones por violaciones de derechos humanos y se excavaron siete hectáreas, en el estudio se encontró que los militares quemaban en un horno a los cadáveres que eran torturados y asesinados.
En julio, encontraron un cuerpo que tenía fisuras en la rodilla derecha y curaciones de resina en la dentadura y se llevaron a cabo los estudios genéticos y se halló a Cesáreo, dijo el arqueólogo Luis Rueda, el jefe del equipo forense.
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