
Niels Högel
El pasado 30 de octubre, un enfermero alemán aceptó haber asesinado a 100 pacientes con inyecciones letales para luego intentar reanimarlos y quedar como el héroe.
Niels Högel, de 41 años, asesinó a los pacientes al suministrarles elevadas dosis letales de medicamentos. Estuvo trabajando entre el 15 de diciembre de 2002 y el 24 de junio de 2005 en la Clínica de Delmenhorst, Bremen, en el norte de Alemania.
Entre sus compañeros de hospital era conocido como el ‘rambo-salvador’ porque Högel siempre se presentaba y se encargaba de las reanimaciones. Esta colección de reanimaciones, muchas de ellas con final mortal, empezó a levantar sospechas entre los médicos.
Fue hasta que una enfermera lo descubrió atendiendo a un paciente que no le correspondía, y ese paciente murió al día siguiente. Una prueba de sangre confirmó que Högel le había suministrado un medicamento no prescrito.
En 2015, Högel ya había sido acusado de matar a 37 pacientes y condenado a cadena perpetua por doble asesinato, dos intentos de asesinato y dos casos de lesiones graves a pacientes ingresados en la unidad de cuidados intensivos en el hospital de la ciudad de Delmenhorst
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