Resumen: El ataque al helicóptero de la Policía no fue solo un acto de guerra; fue un desafío directo a la institucionalidad
Minuto30.com .- La respuesta del Estado colombiano ante uno de los ataques más sangrientos contra la Fuerza Pública en los últimos años ha sido inmediata y devastadora para las estructuras criminales.
Bajo la denominada Estrategia Institucional ‘San Martín’, la Policía Nacional ha propinado un golpe estructural al Frente 36 de las disidencias de las FARC, responsables del derribo de un helicóptero en Amalfi, Antioquia, donde perdieron la vida 13 uniformados.
El General William Oswaldo Rincón Zambrano, director de la Policía Nacional, confirmó que la ofensiva ha dejado hasta el momento un saldo de seis delincuentes abatidos y siete capturados, incluyendo perfiles de alta peligrosidad técnica y estratégica.
Cae la línea de mando: ¿Quiénes eran los objetivos neutralizados?
La Operación San Martín no se limitó a una persecución en terreno; fue un ejercicio de inteligencia de precisión. Entre los abatidos se encuentran figuras clave que sostenían la operatividad del terrorismo en el Nordeste antioqueño:
Alias ‘Román’: Identificado como el cuarto cabecilla de la estructura. Era el dinamizador de las economías ilícitas y la expansión territorial.
Alias ‘Guillermino’ y ‘Venezuela’: Cabecillas de comisión encargados de ejecutar ataques directos contra las patrullas en zonas rurales.
Alias ‘Mano Tigre’: Un golpe vital a la capacidad técnica del grupo. Como explosivista principal, su neutralización reduce significativamente la capacidad del Frente 36 para sembrar campos minados o realizar ataques con drones y artefactos improvisados.
Al eliminar a los expertos en explosivos y a los mandos medios, la Policía Nacional fractura la comunicación entre la base guerrillera y los máximos cabecillas, dejando a la estructura en un estado de vulnerabilidad táctica.
Capturas en tiempo récord: De Medellín al Tolima
La ofensiva no se detuvo en las montañas de Antioquia. La Estrategia ‘San Martín’ desplegó unidades de inteligencia que rastrearon a los implicados en el ataque de Amalfi hasta centros urbanos y otros departamentos.
Los siete capturados fueron localizados en operativos simultáneos en Medellín, Amalfi, Yarumal y el departamento del Tolima. Esta dispersión geográfica de los criminales sugiere un intento de huida y camuflaje tras la presión ejercida en el Nordeste antioqueño. Entre los detenidos se encuentran tres cabecillas adicionales y dos explosivistas más, lo que eleva a cinco el número de especialistas en bombas fuera de combate.
“Con estas acciones, cumplimos con dignidad nuestro deber de honrar la memoria de nuestros héroes y de llevar ante la justicia a quienes atentan contra la vida”, afirmó el General Rincón Zambrano en un mensaje contundente de respaldo a la tropa.

El helicóptero de la Policía Antinarcóticos quedó completamente destrozado, dejando 13 policías muertos, [caption id="attachment_1678094" align="alignnone" width="1280"]
El ataque al helicóptero de la Policía no fue solo un acto de guerra; fue un desafío directo a la institucionalidad. Los 13 policías fallecidos, hoy recordados como héroes, cumplían labores de control y seguridad en una zona donde la minería ilegal y el narcotráfico alimentan la guerra interna de las disidencias.
El Frente 36, históricamente vinculado a figuras como alias ‘Cabuyo’, ha intentado mantener el control de los corredores que conectan el Nordeste con el Bajo Cauca antioqueño. La Estrategia San Martín llega como una respuesta de “mano dura” que busca no solo la captura, sino la desarticulación total para evitar que nuevos reclutas asuman los roles vacantes de manera inmediata.
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