'Al Punto'

ELN, genocidas y ecocidas

Por Margarita Restrepo

En medio de las reflexiones y oraciones de la Semana Santa, recibimos la dolorosísima noticia del atentado perpetrado por la banda terrorista del ELN contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas, afectando de manera gravísima fuentes hídricas, concretamente Pozo Azul, una de las reservas más hermosas de nuestra geografía.

Gracias al trabajo denodado de expertos de Ecopetrol, el daño ha podido ser controlado, pero los efectos del mismo aún no se conocen.

Llama poderosamente la atención el silencio cómplice de los autodenominados “ambientalistas”, esos mismos que hace pocas semanas estaban lapidando con virulencia a las autoridades gubernamentales antioqueñas por la crisis de Hidroituango, o los liberales que anduvieron exigiendo irracionalmente la renuncia del señor ministro de Ambiente.

Indignante que quienes posan como defensores de la naturaleza, no digan una sola palabra para fustigar a los terroristas del ELN que en su delirio continúan volando el oleoducto, derramando miles de barriles de petróleo y causando un daño irreparable en nuestro ecosistema.

Lamentable que esos mismos que presionan el diálogo con los terroristas del ELN no tengan la honestidad con el país de exigir una sanción ejemplarizante hacia los salvajes que atentan contra nuestro medio ambiente.

La protección del ecosistema no puede tener tintes ideológicos como efectivamente estamos registrando en estos momentos en que los voceros más reconocidos del ambientalismo colombianos no han abierto sus bocas para reclamarle a la guerrilla de alias “Gabino” por el atroz crimen que acaban de cometer.

Ese mismo silencio que les hemos visto frente al daño irreparable que las Farc le hacen al medio ambiente como consecuencia de la esquizofrénica deforestación de bosques nativos para cultivar en esas zonas plantas de coca.

El atentado que afectó de manera brutal a Pozo Azul no puede quedar impune. Debe ser denunciado en instancias nacionales e internacionales, pues el daño causado tiene consecuencias permanentes contra todos los colombianos, independientemente del lugar del país en el que nos encontremos.

Rechazo con toda la vehemencia la brutalidad del ELN, organización terrorista que además de ser responsabilizada por los crímenes contra el pueblo colombiano, tendrá que responder, tarde o temprano por el ecocidio sistemático al que nos ha sometido desde hace más de 35 años.



Opinión