'El Cirirí'

Elijamos gobernantes idóneos

Por: Francisco Javier Saldarriaga

En octubre realizaremos las elecciones regionales para gobernadores y alcaldes en el poder ejecutivo y además los diputados, concejales y ediles para la rama legislativa de los entes territoriales.

Colombia tiene disparidades muy marcadas en sus regiones y es así como se nota el desequilibrio en el desarrollo y las oportunidades que son más promisorias en unas zonas que en otras: la razón puede ser de idiosincrasia, emprendimiento, transparencia que da como resultado mayor progreso en unas que en otras.

Hay zonas de Colombia en donde quieren que el ejecutivo sea ejecutivo y por eso eligen a mandatarios que además de su carisma personal tengan cualidades gerenciales suficientes para adelantar proyectos que beneficien a las comunidades que gobiernan.

Hay otras que poco valoran estas cualidades y prefieren elegir a los que prometen el oro y el moro pero para quedarse con ambos en sus pertenencias; en algunas por escasez de dirigentes eligen ineptos que ni fu ni fa y permanecen en la inopia debido a la ausencia de gestión. Estas en especial son aquellas en donde su gente y sus mandatarios se quedan a la espera del cumplimiento de promesas realizadas por politiqueros en campaña para pescar sus votos y hacerse elegir en el congreso o la gobernación de sus departamentos. Sus alcaldes son el fiel reflejo de su desidia. Aquí priman ideas socialistas en donde la dádiva del estado es la única fuente de ingresos.

Caso aparte sucede en la capital del país en donde los ingresos son billonarios pero se van en corrupción y repartijas y el progreso es una palabra desconocida; es tal el desgreño que ha soportado durante los períodos comprendidos entre el 2001 y el 31 de diciembre de 2015, época en donde ha sido mal administrada por los muy políticos y poco ejecutivos de izquierda que apenas ahora y eso con el empeño del actual alcalde, están encontrando un alivio para el futuro de la movilidad con la contratación del Metro Elevado y uno que otro cable que alivie e incluya a los habitantes de las zonas marginadas.

La gestión de esos mercaderes de la política que fungieron como ¿alcaldes? se ha visto signada por la corrupción y la dejadez en la ejecución. Esto, ni más ni menos, es el reflejo de la actitud de los habitantes de esa Urbe. Les importa poco pues parece que para muchos de ellos esa ciudad es un lugar de paso en donde no vivirán sino un corto período. Es el sitio en donde trabajan pero el sentido de pertenencia es muy bajo. Quedan pocos raizales y los muchos que han llegado tienen su corazón en los lugares en donde nacieron. La funesta consecuencia es que eligen a los más ineptos y a quienes representan esas ideologías de la pereza y el poco trabajo. El resultado salta a la vista.

El futuro para Bogotá, ciudad que se come gran parte de los impuestos de todos los colombianos nos interesa a todos; en verdad es grave que esté punteando en las encuestas una persona incontinente mental que tiene mucho de teórica para la diatriba y poco de ejecutiva para la gestión.

Desde 1979 se creó en Medellín la sociedad para adelantar el proyecto del Metro que dio como resultado su inauguración el 30 de noviembre de 1995. En 16 años dio el fruto esperado, además de los cables, metroplus y el tranvía que hoy facilitan la movilidad de los habitantes de la capital antioqueña. Desde mucho antes se ha venido hablando de un sistema similar para la capital pero hoy aún está en ciernes. ¿Cuál puede ser la diferencia?

Incide de forma sustancial en el desarrollo, la clase de mandatarios que se eligen, esto tiene mucho que ver con las costumbres y la vocación de servicio y solidaridad que tienen las comunidades y estas cualidades enmarcan la gestión de los elegidos. De hecho quienes salen elegidos, con contadas excepciones, son el reflejo de la cultura y las costumbres de sus representados. No es vana esa expresión: “Cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen”.



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