Resumen: Al romperse ese ritmo mecánico por la vibración externa de la pared, el mecanismo de escape se traba y el reloj se detiene de inmediato
Minuto30.com .- El poderoso sismo de magnitud 7.4 que sacudió este lunes al territorio colombiano no solo dejó daños en infraestructuras y un gran susto entre los ciudadanos, sino que también regaló historias anecdóticas que parecen sacadas de un libro de realismo mágico.
A través de redes sociales, varios habitantes del departamento de Antioquia comenzaron a reportar un fenómeno peculiar: el tiempo pareció congelarse exactamente en el momento de la emergencia.
El reloj de la iglesia que dejó de marcar las horas
Uno de los casos más llamativos se registró en el suroeste antioqueño, específicamente en el municipio de Ciudad Bolívar. Allí, los transeúntes que se encontraban en el parque principal, evacuando tras la activación de las alarmas, notaron que el imponente reloj que adorna la torre de la Parroquia de la Inmaculada Concepción había dejado de funcionar.
Las manecillas del centenario reloj quedaron estáticas, marcando exactamente la hora en la que las ondas sísmicas provenientes del Chocó sacudieron con violencia los cimientos del templo religioso.
El fenómeno se repite en los hogares
Esta curiosa situación no fue exclusiva de las grandes edificaciones. En el municipio de Envigado, al sur del Valle de Aburrá, una familia compartió en redes sociales un video mostrando cómo el antiguo reloj de péndulo de su sala, una reliquia familiar que llevaba años funcionando sin interrupciones, también se paró en seco al momento del terremoto.
Ambos reportes, sumados a otros testimonios de ciudadanos en distintos barrios del área metropolitana, generaron todo tipo de comentarios asombrados, algunos dándole incluso un tinte místico al suceso.
¿Misterio o ciencia?
Aunque ver un reloj detenerse abruptamente en medio de una emergencia puede resultar escalofriante, la explicación de este fenómeno es pura física.
Los relojes antiguos, los de pared mecánicos y, sobre todo, los de péndulo, funcionan gracias a un ritmo milimétricamente calibrado. Cuando un sismo de gran magnitud como el de este lunes (7.4) golpea una estructura, las ondas sísmicas alteran violentamente la oscilación natural del péndulo o los engranajes.
Al romperse ese ritmo mecánico por la vibración externa de la pared, el mecanismo de escape se traba y el reloj se detiene de inmediato, dejando registrada para la posteridad la hora exacta en la que la tierra tembló. Un curioso recordatorio del poder de la naturaleza.
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