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Opinión

El Metro era de Ciudad Bolivar, Ant

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Roberto Caro

Un hijo del suroeste antioqueño orientó y tripuló uno de los mejores sistemas de Transporte Masivo de Latinoamérica. Específicamente, hijo de la familia Márquez Ramírez, que nacieron en las montañas cafeteras que cubrían los Farallones del Citará.

Roberto Caro

De familia humilde y luchadora, don Ramiro Márquez se forjó a pulso y paso a paso fue creciendo su experiencia en grandes puestos de índole nacional, es un caballero en todo el sentido de la palabra que siempre ha apoyado las mejores causas del pueblo que lo vio nacer y de su gentes, los arrieros de corazón.

Hablar de don Ramiro Márquez en el terruño es sentir orgullo por el hombre de la tierra que saca pecho por más de 34 mil ciudadanos que con sus obras dejan en alto el nombre de Ciudad Bolívar y del Suroeste antiqueño.

Sus consejos y proyectos siempre tuvieron que ver con su gente. Gracias a que en esta empresa trabajan muchos bolivarenses, se decía que el Metro era de Ciudad Bolívar.

Este gran hombre deja el timón de esta gran empresa antioqueña, pero la deja con norte fijo y próspero, gracias a su dedicación y entrega, que le han significado satisfacción, progreso, alegrías, triunfos y, lo mejor, un gran ejemplo de que lo público se puede manejar con responsabilidad y honestidad.

Es siempre un gusto verlo llegar a la plaza del pueblo a disfrutar del aire puro proveniente del Pacífico para un merecido descanso familiar y poder observar personalmente la iglesia de la Inmaculada Concepción, los esplendorosos samanes y la ceiba que adornan este pueblo antioqueño, de donde han salido muchos líderes de grandes empresas de Colombia y el mundo.

Al son de un buen café en las mesitas, bajo la sombra de estos milenarios arboles, don Ramiro recarga energías para seguir adelante ofreciendo esa gran capacidad de dar mejor calidad de vida a los antioqueños desde cualquier puesto que ocupe y siempre buscando el progreso de las comunidades que esté en sus manos mejorar.

Don Ramiro, en nombre de la juventud de suroeste y antioqueña, gracias por el buen deber cumplido y por la vocación solidaria que siempre ha caracterizado su labor.

Metro es Metro y lo demás es loma.

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