Andrew Wardle sufrió un raro trastorno congénito en el que los genitales no llegan a formarse, por esta razón nació sin su pene. Tras múltiples cirugías en su infancia, lograron habilitar un sistema urinario, sin embargo, siempre le faltó el miembro.
Andrew contó para medios internacionales que su vida fue bastante difícil, pues nunca pudo relacionarse con normalidad y durante su adolescencia intentó suicidarse en dos ocasiones.
Él llevó su estado en secreto y fue a los 39 años que se lo contó a sus amigos y a su novia con quien llevaba dos años de relación y no había sostenido relaciones secuales.
A pesar de creerlo todo perdido, una esperanza surgió para él, la faloplastia. Esta cirugía consiste en tomar piel de su brazo de donde le extrajeron músculos y nervios, así como una vena de la pierna.
Luego, “la parte biónica que permitirá al paciente mantener erecciones: un depósito de agua salina implantado en su abdomen que rellenará un cilindro insertado a lo largo del pene, que se activará gracias a una bomba eléctrica alojada en su escroto”, recogió el medio El Español.
La operación fue realizada recientemente y Andrew debe esperar entre 8 a 10 semanas en recuperación y luego podrá sostener relaciones, sin embargo, asegura no tener mucho afán: “Esto del sexo está siendo más importante para los demás que para mí. He pasado 44 años sin pene y me las he arreglado sin hacer el amor todo este tiempo. Voy a necesitar una temporada para acostumbrarme a cómo van las cosas. Tengo ganas, pero es un efecto secundario de la operación. Para mí, lo que significa es integrarme en la sociedad”, dijo.
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