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    domingo 29 - marzo 2020

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    El Expediente Warren de Annabelle. Por Milena Andrea Serna.


    Tras enterarnos de que harían un “spin off” y encima de la muñeca tan aterradora e inquietante como era Annabelle, a todos se nos puso la carne de gallina al imaginarnos lo que podría dar de sí esta película ya que si en “Expediente Warren” con apenas cuatro escenas la muñeca ya asustaba, al imaginar lo que podría hacer en una película entera se nos quitaba el habla.

    Sala-Cinéfila appGran expectativa tenía el público con Annabelle, en mi caso, se el interés menguó cuando, gracias a un compañero de trabajo vi el tráiler, sin embargo esperé su estreno tratando de dejar atrás prejuicios. El gran acierto del film es su honestidad; no te engaña, ya sabes a lo que vienes. Los sustos siguen siendo predecibles, consistiendo en subir el volumen en los momentos de alta tensión. Es el McDonalds del terror, ese que entretiene y gusta aunque no sea una obra maestra.

    La estructura dramática la conocemos todos, y en Annabelle no es una excepción: la familia bella cuyo bienestar es perturbado por fuerzas malignas que fluyen a varios niveles de realidad y que necesita la ayuda de ciertos personajes (médiums, sacerdotes) para recuperar la paz.

    Una plantilla que hemos visto diez mil veces y que aquí tiene a la muñequita como principal estrella. Aunque ésta apenas tiene relevancia en todo el metraje. Acá me queda la duda del por qué llamar a la película así. Será porque el producto vende mejor con un título simplista porque si no es así, no encuentro otra razón.

    El vacío argumental, pues la cosa no da para mucho como suele suceder cuando se saltan la parte de crear expectación, se llena con sustos, más sustos y creativas escenas de sustos… que no dejan de ser las de toda la vida pero con muestra de ingenio para mantener al espectador bien nervioso durante los “ataques” de la mal intencionada muñeca.

    Pero aun así, en cuanto a sustos se refiere a la película le falta algo, le falta meterle más adrenalina y que hubiera sido más rápida ya que las escenas que están hechas para hacernos saltar de la silla tardan en llegar y es que queda en el tintero ese momento cumbre final, que nunca llegó.

    Toda película de terror tiene esos últimos 30 minutos finales en los que los fantasmas, demonios o lo que sea no paran de aparecerse y de hacernos gritar pero eso le falta a Annabelle ya que las últimas escenas no son para nada de sustos ni nada por el estilo.

    Se salva del film que la protagonista sea una muñeca tan escalofriante y que esos planos en los que la cámara se queda unos segundos mirando su cara haga que aunque la muñeca no reaccione, estés en tensión. Y es que eso es otro fallo, la falta de movimiento por parte de la muñeca, le podrían haber sacado mucho más partido, que si la muñeca se moviera o viéramos como hace algo hubiera quedado mejor pero no hace absolutamente nada a excepción de una sola vez aunque tal vez esa duda de si la muñeca se mueve realmente o no, hace que sea bastante inquietante.

    Hay que resaltar de Leonetti, su gusto por buscar equilibrios de color y encuadres diferentes y arriesgados. Son reseñables los planos picados y contrapicados que buscan ángulos imposibles para mostrar la desesperación de un matrimonio ante un ser de otro mundo, pero la película de desinfla paulatinamente a partir del momento en el que aparecen las explicaciones ante ese ser: ni los efectos especiales están a la altura ni mucho menos la resolución de la trama.

    Pero siendo francos y después de ver la película puedo decir que se ha desperdiciado algo de lo que se podría haber hecho mucho más. No digo que sea horrible ya que si te gusto “Expediente Warren”, Annabelle tampoco te dejara con muy mal sabor de boca pero si con la sensación de que se podría haber hecho algo más, bastante más.

    El último tercio de la cinta, en el que ya estamos cansados de ver correr por la casa a Mia, es de traca con la búsqueda de una serie de momentos dramático-terroríficos en los que más le salta a la vista al espectador es la falta de consistencia del personaje, sus pocas acciones naturales y líneas de diálogo.

    La tensión narrativa se pierde, botando el trabajo del comienzo de la cinta. No hay nada innovador, pero está bien llevada aun utilizando clichés típicos como son, un cura y una mujer mística que lo ve venir todo de lejos. Por lo menos, y esto es de agradecer, nos encontramos con un marido que no es escéptico y ajeno a los acontecimientos y relatos de su esposa.

    A Annabelle se le podría haber sacado más partido, espero que con futuras secuelas se le saque ya que es una muñeca con la que se puede hacer mucho y bueno. Lo tiene todo para ser un clásico del cine de terror pero necesita una buena película que la encumbre en el olimpo del cine.

    En definitiva, Annabelle deja el descubierto su propósito de producto de usar y tirar que se aprovecha de la fama de su precedente. Puede funcionar como entretenimiento, aunque no cale demasiado en el espectador ni revolucione el género.



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