El empate con Colombia deja un sabor a Catar en Ecuador y frena las críticas a Alfaro

Por Remberto Moreira

Ecuador
El entrenador de Ecuador Gustavo Alfaro (i) dirige, el 14 de octubre de 2021, durante un partido por las eliminatorias sudamericanas al Mundial de Catar 2022 entre Colombia y Ecuador. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Guayaquil (Ecuador), 15 oct (EFE) .- El punto que Ecuador arrancó a Colombia al cierre de la triple fecha de las eliminatorias sudamericanas, deja a la Tri con un sabor a Mundial de Catar, y demuestra a su técnico, el argentino Gustavo Alfaro, que debe dejar de experimentar en los seis compromisos que faltan.

El empate heroico a cero del jueves en Barranquilla se da en un momento crucial y frente a un rival directo, y en términos numéricos mantiene a Ecuador en el tercer puesto de la clasificación con 17 puntos, por delante de Colombia y Uruguay, con uno menos, y Chile a cuatro.

Pero lo más importante quizá es que a Alfaro le sirve, sobre todo, para zafarse de un vendaval de críticas en casa, como así también el entorno ejecutivo más cercano a la Tri.

El técnico, que se encargó de la Selección ecuatoriana en septiembre de 2020, casi sobre la marcha, había quedado expuesto por «experimentar» en los partidos con jugadores que no están en su mejor momento, mientras que a los directivos se les atribuía supuestas recomendaciones en la promoción de jugadores.

En su primer trimestre, la capacidad técnica y seleccionadora de Alfaro quedaron plasmadas en una derrota ante Argentina en Buenos Aires, por 1-0; y tres victorias ante Uruguay (4-2), Bolivia (2-3) y Colombia, esta última por una goleada de excelencia en Quito de 6-1.

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Fue una primera gran campaña con 13 goles a favor y 5 en contra, que elevaron el espíritu y la ambición ecuatoriana quizá por encima de su listón habitual.

Porque en 2021 llegó la descomposición del equipo, de su juego, de su accionar, de las alineaciones, dando lugar a una cadena de suposiciones y críticas por los apenas 7 puntos conseguidos hasta el jueves de los 21 en juego, todos ellos en casa. Hasta Colombia.

Y es que Alfaro llevaba nueve meses sin detectar el flojo nivel de algunas figuras y experimentando con jugadores completamente desconocidos, errores que contribuyeron para que la Tri perdiera por 1-2 en la capital ecuatoriana ante Perú, empatara también en casa frente a Chile y, en lo que parecía el colofón de un colapso absoluto, perdiera el domingo pasado en Caracas ante la colista Venezuela.

Las críticas, que también arreciaron por la fragilidad en defensa y la alineación de jóvenes poco experimentados como el portero Moisés Ramírez, no solo fueron dirigidas contra Alfaro. También contra los directivos de ciertos clubes.

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Hasta el punto que Independiente del Valle tuvo que aclarar en un comunicado el martes que «nada tiene que ver con la convocatoria de varios de sus jugadores» a la Selección, incluido Ramírez, responsable del gol de la derrota ante los vinotinto.

Ante Colombia, sin embargo, Alfaro se inclinó por los mejores con una buena mezcla de jóvenes y veteranos, y el empate en la sofocante Barranquilla, más allá de aportar un punto más frente a un rival directo, aplaca las críticas, al menos, hasta la próxima fecha de eliminatoria el 11 de noviembre, en la que la Tri recibirá a Venezuela.

Un partido que debe ganar ante la dureza del calendario restante, que incluye a Brasil y Argentina en casa, el entorno en el que suele puntuar.

Para los próximos seis encuentros, Alfaro debe repetir por tanto las alineaciones y propuestas que le han dado la victoria en el último año, y alejarse de las influencias externas y experimentos, si es que no quiere ser señalado como cómplice de un fracaso injustificable.

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