El Congreso peruano camina hacia su quinto proceso de vacancia en cinco años

Por Álvaro Mellizo

vacancia
El presidente entrante de Perú, Pedro Castillo, en una fotografía de archivo. EFE/ Str

Lima, 6 dic (EFE).- El Congreso peruano verá este martes si abre su quinto proceso de destitución contra un presidente en cinco años, en esta ocasión contra Pedro Castillo, una opción que parecía lejana hace días pero que ganó fuerza ante la incapacidad del mandatario para responder sobre sus reuniones irregulares fuera del Palacio de Gobierno.

El Congreso, dominado por sectores de la derecha y la ultraderecha muy hostiles al presidente, iniciará formalmente la destitución (vacancia, según el lenguaje político peruano) si obtiene 52 votos en una cámara compuesta por 130 legisladores.

De darse esa votación, en un plazo de entre tres y diez días, Perú tendrá un nuevo proceso de vacancia.

Entonces, Castillo o su abogado deberán defender a vida o muerte su caso en una sesión especial del Congreso, antes de que los diputados decidan sobre el destino político del presidente elegido mayoritariamente por los peruanos el pasado junio.

Si se obtienen 87 votos en esa ocasión, Castillo será destituido.

TAN LEJOS Y TAN CERCA

La polémica diputada derechista Patricia Chirinos (Avanza País), vicepresidenta tercera del Congreso, fue quien inició el pedido de vacancia, por la causal de «incapacidad moral permanente» que recoge la Constitución.

El pedido infiere la «incapacidad moral» de Castillo de sus designaciones políticas, de una supuesta financiación irregular del partido que lo llevó al poder, de también supuestos tráficos de influencias cometidos por su entorno, por retomar las relaciones diplomáticas con Venezuela y Cuba y por generar «inestabilidad económica», entre otros temas.

Avanza País (derecha neoliberal), Renovación Popular (extrema derecha) y Fuerza Popular (fujimorismo), partidos que nunca se han reconciliado con la victoria electoral de Castillo, se unieron en bloque para impulsar la vacancia, aun a sabiendas de que sus 43 votos serían insuficientes para que se aprobara la medida.

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BREÑA

Sin embargo, en apenas unos días la situación cambió radicalmente con la aparición de una serie de grabaciones -difundidas por el programa Cuarto Poder- en las que Castillo aparece en una vivienda en el distrito limeño de Breña, lugar al que también se vio entrar a políticos de diversa índole y empresarios que poco tiempo después han ganado concursos públicos.

Si hubo reuniones entre Castillo y esas personas, estas no aparecen registradas en ningún lugar, como es obligación legal en caso de encuentros presidenciales.

Estas revelaciones coinciden con las investigaciones abiertas por enriquecimiento ilícito contra el ex secretario general del despacho presidencial, Bruno Pacheco, en el ojo de la tormenta desde hace varias semanas después de que los excomandantes generales del Ejército y de la Fuerza Aérea lo señalaran por querer interferir en los ascensos de las Fuerzas Armadas para favorecer a personas allegadas al presidente.

Mientras era investigado por ese caso, el fiscal que intervino su despacho encontró 20.000 dólares ocultos en el baño, así como depósitos en efectivo realizados por personas vinculadas a las visitas de la casa de Breña.

VISITAS PERSONALES

Ante esto, Castillo solo atinó a responder, en un mensaje televisado, que las visitas a la casa de Breña, donde tuvo su cuartel general durante la campaña electoral, eran de índole personal, al tiempo que deslindó de Pacheco, quien dimitió el pasado 19 de noviembre.

«Toda persona que traiciona mi confianza y se aprovecha del cargo debe ser investigada y sancionada ejemplarmente por la Justicia», dijo el presidente sobre Pacheco.

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Ante esto, varios diputados de partidos de centro derecha (Acción Popular, Alianza Para el Progreso), que en principio no pensaban apoyar la moción de vacancia, comenzaron a expresar su voluntad de aprobar la medida.

Ante este escenario, Castillo convocó reuniones en la sede presidencial con los líderes de todas las fuerzas políticas parlamentarias, donde de momento ha recibido el claro mensaje de que debe aclarar bien lo sucedido si quiere evitar el proceso de destitución.

«ESTAFA PERIODÍSTICA»

En este contexto, todo el país aguardó expectante durante el fin de semana unas supuestas revelaciones que iban a aparecer en los programas dominicales de análisis político, bajo la presunción de que nuevas exclusivas iban a hundir definitivamente las esperanzas de Castillo.

Varios rumores, propalados por sectores de la derecha, daban por hecho que el golpe iba a ser demoledor.

Sin embargo, tras mucha expectativa, ningún medio aportó nada revelador y dejaron en evidencia que no existe, de momento, un vínculo directo entre Castillo y actos de corrupción.

Como indica el analista político Juan Carlos Tafur en un artículo de opinión, «Castillo puede salir, orondo, a ratificar que no hay pruebas de corrupción y que el pedido de vacancia es una exageración política de sus adversarios, y va a ser difícil refutarlo».

El también periodista secunda así el sentir dominante en las redes sociales peruanas de que la inexistencia de pruebas y el afán descarado de la oposición por derrocar al presidente pueden haber cambiado nuevamente los números parlamentarios.

En cualquier caso, aunque se llegue a los 52 votos este martes, sí parece claro que los 87 que se requieren para vacar finalmente a Castillo están todavía muy lejos.

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