Alexánder Chepurnov, científico ruso del Instituto de Medicina Clínica y Experimental de Novosibirsk quiso comprobar la inmunidad de los anticuerpos que genera el covid-19 y se reinfectó asimismo.
El científico se contagió en febrero en un viaje a Francia y tras superar el contagio desarrollo anticuerpos frente al Covid. Lo que pudo observar Chepurnov fue que tras tres meses del primer contagio, la cantidad de anticuerpos descendió brutalmente.
El investigador evidenció una brusca disminución de los anticuerpos en la sangre, que finalmente dejaron de detectarse tres meses después de la enfermedad. Su situación coincidía con la de algunos pacientes con COVID-19 estudiados por científicos canadienses, que describieron los mismos lapsos en cuanto a la presencia de anticuerpos y, por ende, no descartaron la posibilidad de reinfección.
“La enfermedad transcurrió peor que la primera vez. Incluso, terminé en el hospital: me hospitalizaron tan pronto como la saturación [de oxígeno] cayó por debajo de 93”, confesó Chepurnov, quien tuvo fiebre de 39 durante cinco días, perdió el olfato y sufrió cambios en la percepción del sabor. Ahora tiene anticuerpos con “un nivel muy alto de inmunoglobulina G”.
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