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Opinión

El arte perdido de nuestro país

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sara espitia

sara espitia

Las diferentes culturas dejan en evidencia el contexto social en el que vivimos, permiten identificar ciertas relaciones políticas, económicas y sociales. Asimismo expone los gustos y preferencias de una población; Sin embargo, las manifestaciones artísticas y culturales en nuestro país son bajas en comparación con lugares como Suecia o Singapur. Donde las bellas artes son parte de su entorno, con grandes tradiciones culturales, diseñadas para todo tipo de edades. Esto, no quiere decir que en Colombia no exista una tendencia artística.

El ministerio de cultura encargado de fortalecer y ejecutar estas manifestaciones, ha generado oportunidades y espacios de creación para quienes se encuentren interesados en el campo de las bellas artes o el ‘Street Art’.
Las alcaldías han permitido la realización de obras teatrales, concursos de danzas, pintura y música. Para la participación tanto de niños como de jóvenes y adultos. Asimismo se han destinado lugares como El Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo); o incluso, algunos muros de las ciudades, como espacios para la exhibición de diferentes obras. Donde, en el caso de las comunas, cuentan una historia de violencia a partir del arte urbano.

Sin embargo, nombro como “perdido” el arte, debido que los espacios y las actividades destinadas por las alcaldías y ministerios, con el fin de que este sea promovido, no son suficientes. Hace falta presupuesto, las inversiones del gobierno no han sido adecuadas para cubrir este campo tan importante y muchas veces tan poco valorado. Por tanto, podemos considerar el presupuesto una de las razones por las cuales en nuestro país existe una “crisis en las artes”.

Por otro lado, esta actividad es parte indispensable para la formación de los seres humanos, como medio para transmitir sensaciones y emociones. No obstante, como dije anteriormente, hemos otorgado poco valor a estas habilidades, dejándolas en segundo plano o incluso excluyéndolas totalmente de las aulas de clase. Sin tener en cuenta como las bellas artes desarrollan la creatividad e incluso motricidad de los estudiantes.

Debemos considerar, de igual manera, como el oficio de los artistas es poco remunerado en nuestro país y muchos de los empleos son inestables e intermitentes. Pocas son las personas que consiguen éxito en este campo, donde se compite para “alcanzar las estrellas” con condiciones laborales óptimas.

Por tanto, podemos decir cómo pese a los esfuerzos realizados por algunas de las administraciones, sigue existiendo un vacío en la cultura Colombiana. El cual, debemos empezar a cambiar, con el fin de promover el desarrollo del país, la formación integral y la libertad de expresión. Donde, tanto los artistas, como los que consumimos este arte; podamos entender su importancia y agregarle el valor que realmente se merece.

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