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Opinión

El abuso sexual infantil no se nos puede volver paisaje

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nataly velez

nataly velez

En la actualidad, los medios han estado llenos de noticias tristes en las que se evidencian niños y niñas víctimas de maltrato infantil, violencia y abuso sexual, unos de ellos tan mediáticos como el doloroso caso de Yuliana Andrea Samboní que nos estremeció hasta lo más profundo y aún hoy nos llena de consternación. Pero como Yuliana, en Colombia, en 2016, 1059 niños y niñas fueron violentados y abusados sexualmente, según las cifras del ICBF.

Nuestro país tiene unas dolorosas cifras frente al trato que le damos a nuestros niños y niñas y Medellín no es la excepción, en 2016, 7 niños recibieron asistencia y asesoría, mientras que 602 solicitaron el reestablecimiento de sus derechos. El panorama es preocupante.

Con este escenario, la niñez dejó de ser un tema silencioso, los medios de comunicación lo volvieron un tema de agenda pública y se vuelve fundamental que la visibilización de casos tan aterradores no se nos vuelva parte del paisaje. Necesitamos seguir sintiendo como propias las agresiones a nuestra niñez, que nos motivemos a denunciar cada acto en el que maltraten y violenten a nuestros niños, que exijamos a las autoridades medidas judiciales contra cada uno de los capturados por explotación sexual y abuso a menores de edad. Que como ciudadanos seamos veedores de que ningún establecimiento comercial se preste al mal llamado Turismo sexual, que no es otra cosa que un acto de explotación sexual que debe ser castigado con todo el peso de la ley.

En Medellín hay que hablar de salud sexual y reproductiva, hablar de embarazo adolescente, de irresponsabilidad materna y paterna. Esos son los temas que pueden generar unos cambios estructurales, para que sea de carácter preventivo, y que avancemos en los cambios sociales que necesita Medellín.

Yo no he escuchado la primera persona que me hable mal de los niños, todos hablamos del amor que inspiran, de la responsabilidad que como sociedad tenemos con formarlos como ciudadanos capaces de aportar al país y desde ahí transformarla. Pero los niños no necesitan más discursos, lo que necesitan son decisiones de sociedad y el compromiso de todos nosotros con su protección.

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