Un elevado número de ejecuciones, flagelaciones y amputaciones, algunas en público, lastraron la situación de los derechos humanos el año pasado en Irán, según un informe divulgado hoy por Amnistía Internacional en Londres.
El dossier de AI sobre el estado de los derechos humanos en el mundo de 2015 señaló que la elección de Hasán Rohaní como presidente en junio de 2013 suscitó esperanzas de reformas, que no se cumplieron ya que los tribunales siguieron dictando sentencias de muerte y castigos corporales.
La pena de muerte afectó a una amplia gama de delitos como el de “enemistad con Dios” o “insultar al profeta del islam”, además de otros por consumir alcohol, comer en público durante el Ramadán o robar.
En muchos casos, se aceptaron como pruebas “confesiones” obtenidas bajo tortura u otros malos tratos, denunció el informe.
AI precisó que “se mantuvo en espera de ejecución a decenas de personas condenadas a muerte que eran menores de 18 años cuando se cometieron los delitos, y se ejecutó a otras”.
La reforma del Código Penal Islámico también mantuvo la pena de muerte por lapidación para el delito de “adulterio durante el matrimonio”, aunque no se tuvo conocimiento de ninguna ejecución por este método.
En algunos casos, las autoridades emitieron por televisión “confesiones” de detenidos antes del juicio, precisó AI.
El gobierno iraní bloqueó la visita al país del relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Irán, donde los opositores Mir Hosein Musavi, Mehdi Kaubi y Zahra Rahnavard permanecieron bajo arresto domiciliario sin cargos ni juicio, pese al deterioro de su salud.
En mayo, un tribunal revolucionario de Teherán declaró a ocho “ciberactivistas” culpables de “insulto a santidades religiosas” e “insulto a las autoridades” por publicaciones en Facebook, y les impuso penas de entre 7 y 20 años de cárcel.
La tortura y otros malos tratos fueron “prácticas comunes”, especialmente en prisión preventiva, entre ellos la “reclusión prolongada en régimen de aislamiento o palizas brutales”.
El nombramiento de un asesor especial sobre minorías étnicas y religiosas por Rohaní no redujo la discriminación de las minorías étnicas de Irán, como la árabe ahwazí, la azerbaiyana, la baluchi, la kurda y la turcomana, y de las minorías religiosas, como la comunidad Ahl-e Haq, los bahaíes, los conversos al cristianismo, los sufíes y los musulmanes suníes.
Las autoridades ejecutaron en secreto al menos a ocho árabes ahwazíes tras declararlos culpables de “enemistad con Dios”.
Las autoridades penalizaron el inclumplimiento del código indumentario impuesto a las mujeres por el Código Penal Islámico y prohibieron a las mujeres músicas actuar en escenarios en 13 de las 31 provincias de Irán.
En febrero, la federación nacional de fútbol impidió competir a siete mujeres futbolistas por su “ambigüedad de género”.
Asimismo, el Código Penal Islámico mantuvo disposiciones que penalizaban las relaciones homosexuales con castigos que iban desde 100 latigazos hasta la pena de muerte. EFE
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