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¡Eficiencia nivel Dios! El empleado público que “trabajaba” 60 segundos al día y nunca llegó tarde

El “buen trabajador” que no le dio “un golpe a la tierra” en 5 años, es hijo de un fallecido exgobernador

Publicado por: SoloDuque

En solo 15 segundos, "el trabajador fantasma" entró y salió de su empleo. captura de fantasma
En solo 15 segundos, "el trabajador fantasma" entró y salió de su empleo. captura de fantasma
¡Eficiencia nivel Dios! El empleado público que “trabajaba” 60 segundos al día y nunca llegó tarde

Resumen: Definitivamente, en el mundo de los "ñoquis", Salvatori es el chef ejecutivo. Una burla de apellido ilustre que nos recuerda que, para algunos, el servicio público es solo un deporte de velocidad entre el reloj y la puerta de salida.

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Minuto30.com .- Si usted sufre porque el despertador no suena o porque el tráfico no lo deja llegar a tiempo a la oficina, déjeme decirle que el problema es que usted no tiene el “talento” de Nicolás Salvatori. El hijo del fallecido exgobernador de Neuquén (Argentina) acaba de darnos una cátedra de cómo ser el empleado más puntual del mundo… para irse.

Durante cinco años, Salvatori demostró un compromiso heroico con el reloj biométrico del Ministerio de Energía. Su jornada laboral era tan intensa que duraba menos de un minuto. Entraba, fichaba, y antes de que el sistema pudiera decir “buenos días”, él ya estaba fuera, probablemente agotado por semejante esfuerzo físico de mover el dedo sobre el lector.

Un récord de puntualidad… para cobrar

Lo más admirable de este “servidor público” es que en un lustro no le dio un solo golpe a la tierra. Eso sí, para cobrar el sueldo era igual de veloz que para marcar la salida. Una disciplina envidiable: cinco años de puntualidad perfecta para no trabajar.

El “plan de carrera” de Salvatori incluía:

Jornadas relámpago: Entrar y salir antes de que se calentara el café de la oficina.

Cero estrés: Logró la hazaña de no cansarse jamás en su puesto en la Agencia de Inversiones.

Anonimato total: Era como un fantasma, pero con cuenta bancaria activa.

El triste final de un “atleta del fichaje”

Lamentablemente, la envidia (y las cámaras de seguridad) arruinaron su impecable trayectoria. Al parecer, a sus jefes no les pareció tan eficiente que su tiempo de permanencia en el edificio fuera inferior al de un suspiro.

Las consecuencias de ser tan “veloz”:

Despido fulminante: Se acabó el sueño de marcar tarjeta en tiempo récord.

Vaciamiento de bolsillos: El Estado ahora quiere recuperar cada centavo que le pagó por sus “servicios express” durante 60 meses.

Cargos por fraude: Ahora tendrá que explicarle a la justicia cómo se puede ser empleado del mes trabajando menos de 45 segundos al día.

Definitivamente, en el mundo de los “ñoquis”, Salvatori es el chef ejecutivo. Una burla de apellido ilustre que nos recuerda que, para algunos, el servicio público es solo un deporte de velocidad entre el reloj y la puerta de salida.

Author Signature
Sonia López

publicista, mercadotecnóloga y community manager, mi pasión es entrelazar estrategias creativas con el poder de la comunicación para ayudar a las personas y contar sus valiosas historias.


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