A raíz del paro de los maestros dirigido por Fecode que duro más de dos semanas, como respuesta al incumplimiento del gobierno de Santos en su campaña reeleccionista de 2014 con los trabajadores de la educación, surgen varios interrogantes frente a la proclama del ejecutivo sobre “Colombia la más educada” porque si los profesores tienen que acudir a la vías de hecho para hacer respetar sus derechos, dejando a 9 millones de niños sin clase, difícilmente se alcanzaran las metas del gobierno sobre la educación de calidad.
A lo anterior se le agrega el desempleo juvenil que es de 14.3% en muchachos de 14 a 28 años, con el agregado de que una parte de ese porcentaje son profesionales que no encuentran un trabajo decente y que en muchas ocasiones se tienen que ir del país o acudir a la informalidad, la cual es cercana en Colombia a un 55% ya que tanto el desempleo como la informalidad fácilmente se pueden medir, porque solamente un poco mas de 7 millones de trabajadores cotizan para la pensión en una población económicamente activa que pasa de los 23 millones, entonces queda claro que el estado no retribuye el esfuerzo económico y académico que hacen muchos jóvenes con sus familias, para terminar una carrera.
Por ello las evaluaciones Pisa que promueve la OCDE (organización para la cooperación y el desarrollo económico) para estudiantes de 15 años o los exámenes que se les quieren hacer a los maestros, no responden a las expectativas laborales que debían tener los estudiantes que terminan su pensum académico, porque el desempleo y la informalidad conspira en contra de cualquier aspiración que tenga el país en una educación de calidad.
El gobierno dice “ la educación de calidad es el camino de la prosperidad que busca entre otras cosas, mejores seres humanos con valores éticos y respetuosos de lo público, ejerciendo los derechos humanos y cumpliendo con sus deberes y convivencia” siendo esa exposición teórica muy loable, pero también hay que tener una aplicación práctica con el trabajo decente para los profesionales que egresan de las diferentes universidades, porque nada se saca con buscar que Colombia sea el país más educado de Latinoamérica si tenemos el desempleo más alto de la región, constituyéndose esa situación en un contrasentido.
Así que la educación de calidad debe de ir de la mano del empleo decente para una vida digna, pues lo demás son saludos a la bandera, porque si se quiere emplear significativamente a los profesionales que salen de la educación superior, tiene que funcionar eficazmente el aparato productivo nacional, esencialmente en la industria y el agro, para que haya empleos con ingresos dignos.
Las evaluaciones de estudiantes y profesores exigidas por organismos internacionales, deben de enfocarse prioritariamente en el desarrollo social y humano de la población, porque la educación y el trabajo son una yunta que el estado debe manejar para mejorar la calidad de vida, ya que mostrar en exterior logros académicos sin el progreso tangible en lo laboral de los sectores menos favorecidos de la nación, no sirve de nada.
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