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El discurso del Presidente ante la ONU

Por: Bernardo Henao Jaramillo

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Los narcotraficantes detenidos en la cárcel La Picota y en otros establecimientos penitenciarios del país deben estar de fiesta después de escuchar el discurso del presidente Petro ante la asamblea de la ONU. Están de plácemes viendo que, en corto tiempo, han conseguido resultados impensados. El discurso en cuestión, que más parece de un panelista en un concurso de poesía que de un presidente en la ONU, mal redactado y además mal pronunciado, tiene ese particular estilo del presidente. Allí él abogó por el narcotráfico y defendió a la hoja de coca, origen de los males de varios países de este hemisferio, con argumentos errados.

Invocó el final de la guerra cuando esta solo se da entre estados, pero tal mención le era necesaria para armar su cuento de la Paz, reiterando que no se conseguirá «sin justicia social, económica y ambiental». Ahora bien, aboga por la Paz, pero no censura ni rechaza la invasión a Ucrania por parte de Rusia. Pide, por supuesto, terminar el conflicto y dijo el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al acreditar al nuevo embajador colombiano en dicho país, que Colombia es un «socio prometedor de Rusia en Latinoamérica”. Vaya contradicción, asociarse con el invasor no puede ser de buen recibo, en oposición a toda la comunidad internacional que le condena por la guerra que inició.

Es sabido que para los Estados Unidos y en especial para el partido Republicano la lucha contra el narcotráfico es una prioridad. Al conocer las palabras del presidente de los colombianos, entenderán que Colombia abandona esta lucha y entonces inferirán que estarán en peligro las relaciones comerciales de nuestro país con su principal socio, los Estados Unidos, que lo ha sido por más de doscientos años. Desde luego, esto producirá también repercusiones para las empresas colombianas que exportan nuestros productos a ese país.

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Es importante también el tema petrolero. El petróleo desafortunadamente es objeto del odio del presidente quien, como niño cabeciduro, no entiende que es la principal fuente de ingresos y quiere, como en el cuento, matar a la gallina de los huevos de oro. Desde antes de su posesión se conocieron sus fervientes deseos por cambiar a Ecopetrol. Tampoco parece haber entendido que los combustibles fósiles son la materia prima para los fertilizantes.

Y es inaceptable para los colombianos que su propio presidente diga que este es un país violento cuando él mismo tiene un pasado violento que el transcurso del tiempo no ha borrado.

Especial mención merecen los errores en que incurrió el presidente ante la comunidad internacional. Todos sabemos, por ejemplo, que la coca no es una planta amazónica sino andina, pues tal es su origen. El vocablo coca parece ser de origen quechua y la coca fue planta sagrada para ellos, los aymaras y los chibchas antes de serlo para los incas. En cuanto a la coca selvática lo que ocurre es que se trata de una planta adaptógena, que puede crecer en cualquier parte. Pero no es de la selva y jamás se debería permitir que se deforeste para sembrarla; pero realmente es imperdonable que Petro ignore que los que también deforestan son los mismos narcotraficantes que tanto defiende. Tremenda contradicción.

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Por otra parte, la cifra de muertes por sobredosis de cocaína no es mínima como dijo: hubo 24.775 en los Estados Unidos en los últimos 12 meses, imaginemos entonces la cifra de fallecimientos en el mundo.

Pero Petro, a pesar de su apología de la cocaína no se atrevió a proponer su legalización. ¿Entonces qué? No hay duda que el poetastro presidente en su intervención ante la ONU cumple la máxima de Da Vinci “Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio.

A modo de síntesis se puede decir que este discurso ante la Asamblea de la ONU, ante representantes de los países del mundo, parece un discurso de campaña, uno más de los que ha pronunciado para encantar a sus seguidores. No ha tenido en consideración los intereses del país a los que tal vez habrá perjudicado. Llevado por esa soberbia que lo caracteriza perdió una oportunidad de oro de mostrar nuestro lado positivo. Qué tristeza.

@henaoBernardo

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