Al menos 10 personas -nueve policías y un civil- murieron hoy en dos ataques contra las fuerzas de seguridad en el este de Afganistán.
Un atacante suicida que vestía el uniforme policial detonó las bombas que portaba en torno a las 10.00 hora local (5.30 GMT) frente al cuartel general de la Policía en la ciudad de Pul-e-Alam, capital de la provincia oriental de Logar.
En la explosión murieron un civil y seis policías, entre ellos un comandante, y cuatro más resultaron heridos.
En el otro ataque, tres agentes murieron y uno resultó herido en la explosión de una motocicleta bomba en la provincia de Nangarhar, en el este del país asiático.
La deflagración ocurrió cuando insurgentes activaron los explosivos de la motocicleta al paso de un vehículo policial en la carretera que une la ciudad de Jalalabad y el paso fronterizo de Torkham con Pakistán.
Estos ataques se producen un día después de que un coronel de la Policía de Kabul muriese en un atentado suicida perpetrado dentro del cuartel general de las fuerzas del orden en la ciudad, en el que también hubo otros seis heridos.
Afganistán atraviesa una de sus etapas más sangrientas después de que el año pasado las fuerzas locales se hicieran responsables de la seguridad tras la retirada paulatina de la ISAF, que culminará a finales de 2014.
No obstante, Estados Unidos mantendrá 9.800 soldados en territorio afgano hasta finales de 2015, que se reducirán progresivamente hasta el mínimo necesario para operaciones de seguridad y labores diplomáticas a la conclusión de 2016, según el Acuerdo Bilateral de Seguridad firmado a finales de septiembre. EFE
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