La moda de “sembrar” aplicaciones para vigilar a la pareja cada día está mas de moda; y es que las sospechas que la contraparte nos pone los cuernos se convierte en una epidemia. Sin embargo, estos programas se convierten en una invasión a la intimidad de la persona a la que se le persigue.

El novio había pedido el artefacto a su novia con el propósito “inofensivo” de actualizarle sus programas; la mujer sin sospechar entregó su teléfono móvil, momento en el que el individuo aprovechó para instalar una aplicación espía con la que controlaba, en tiempo y lugar, la posición del terminal telefónico, además de las llamadas y los mensajes de la propietaria.
Con suspicacia, la mujer notó que la batería de su celular duraba poco tiempo; y al denunciar sus sospechas ante las autoridades, el joven fue detenido.
Ante policías y su novia aceptó el hecho y fue recluido en un centro carcelario.
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