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Opinión

Desde los ojos de Colombia

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sara espitia

sara espitia

Un país entre sangre e impunidad. Colombia es un país alucinante, pluricultural y multiétnico; sin embargo, situaciones como las amenazas a líderes políticos, sociales y periodistas aumentan cada día; los ciudadanos tienen miedo de ser asesinados.

De modo que trataremos acerca de esta problemática. Una larga lista de personas asesinadas vienen tras este tema; no hablamos solo de nuestra actualidad sino de una situación que sin duda viene ocurriendo décadas atrás, donde muertes como la del candidato a la presidencia Jorge Eliecer Gaitán marcaron la historia de nuestra querida patria, desatando el Bogotazo el 09 de abril de 1948. El asesinato a Luis Carlos Galán Sarmiento 18 de agosto de 1989. La muerte de Jaime Garzón en 1999 y no dejemos a un lado la asesinatos estratégicos al partido de la Unión Patriótica, que dejó consigo un baile rojo.

Entendamos por estos pocos ejemplos cómo distintos líderes han sido perseguidos, amenazados y asesinados a causa de sus ideologías e iniciativas de cambio; construyendo décadas de violencia y muertes injustificadas que han quedado en la impunidad. Como bien dice el escritor y cineasta Colombiano Fernando Vallejo “uno se va tranquilo sin saber de dónde vino la bala”.

Esta situación desangra poco a poco a nuestro país, donde su franja roja es cada día más grande y no existe una verdadera garantía de la vida de los colombianos comprometidos con su nación. Unos cuantos arrebatan los derechos del pueblo; pensando únicamente en sus intereses económicos y políticos, procurando mantener viva aquella franja manchada de sangre.

Para muchos es doloroso ver a un país gemir de dolor a causa la sangre que se derrama diariamente en las calles y veredas; pero es aún peor, ver la falta de justicia en un país declarado democrático. Me refiero, por su puesto, a la impunidad, donde los responsables de diferentes casos de violación contra los derechos humanos no son debidamente juzgados por la ley, siendo finalmente absueltos de sus acciones.

Debo agregar que, pese a todo lo anterior, el pueblo no hace nada para darle un giro a la historia de Colombia, aunque exista una indignación que a muchos nos invade al ver nuestro país consumirse por estos factores.

La sociedad debe tomar medidas e involucrarse en un gran diálogo nacional de conciencia colectiva, siendo no solo labor de las autoridades sino de toda la comunidad proteger a nuestra sociedad. No se trata de tomar la justicia por nuestras manos, se trata de asumir nuestros derechos y deberes con tolerancia porque como decía Jaime Garzón “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente”.

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