El expresidente brasileño Joao Goulart se sumó a la larga lista de latinoamericanos cuyos restos han sido exhumados, en la cual están padres de la patria, mandatarios, premios Nobel, narcotraficantes, artistas y también millares de víctimas de la violencia criminal y la represión política.
Pablo Neruda, María Félix, Salvador Allende, Pablo Escobar, Eva Perón y Eduardo Frei Montalva tienen en común que, como otros muchos, no han podido descansar en paz después de muertos.
La exhumación de Goulart, presidente de 1961 a 1964, es para determinar si su muerte, ocurrida en el exilio en Argentina hace 37 años, se debió a un ataque al corazón o a un envenenamiento.
La familia Goulart, sospecha que «Jango», como era conocido, pudo ser asesinado por orden de los militares que le sacaron del poder en 1964 e instalaron una larga dictadura en Brasil.
Por razones parecidas fueron exhumados en abril de este año los restos del poeta chileno Pablo Neruda, Nobel de Literatura 1971.
En este caso no se pudieron confirmar las sospechas de envenenamiento, planteadas por el Partido Comunista de Chile, en el cual militó Neruda, cuya muerte se produjo en una clínica de Santiago en los días posteriores al golpe de Estado de 1973.
En el caso del democristiano Frei (1964-1970), opositor a Augusto Pinochet, la justicia estableció en 2009 que hubo una mano negra en la infección bacteriana que lo mató en 1982 después de una operación. Se considera por ello que su muerte es el primer magnicidio de la historia de Chile.
En el caso de Allende (1970-1973) la exhumación de sus restos en 2011 sirvió para determinar que se quitó la vida durante el bombardeo del Palacio de La Moneda por las fuerzas golpistas.
El cadáver de Eva Perón, la «abanderada de los humildes», no conoció el descanso hasta pasados muchos años después de su muerte, ocurrida en 1952 en Buenos Aires.
El cadáver, que fue embalsamado, estuvo cinco años sin recibir sepultura y después permaneció oculto durante 14 años, enterrado con otro nombre en una tumba en Milán, hasta que fue exhumado y entregado al general Juan Domingo Perón en 1971 en Madrid.
En 1974, con Perón ya fallecido, fue trasladado a Argentina, donde recibió sepultura en el cementerio porteño de La Recoleta.
Bogotá, 13 nov (EFE).-
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