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Opinión

Desarmemos las mentiras

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sara espitia

sara espitia

El pasado 27 de junio del 2017, con la dejación de armas por parte de las FARC-EP, inicia un nuevo ciclo en nuestro territorio. El cese al fuego es más que una realidad y la dejación de armas entra en su primera fase.

Para muchos, este fue un día histórico; un día en el que la bandera debe ser levantada a favor de la paz, donde los acuerdos salen del papel e inicia su verdadera implementación. Sin embargo, no todos comparten el mismo sentimiento de “fervor”. En gran parte de la población colombiana, existe un temor, alimentado por tuits como el del ex presidente Álvaro Uribe. En el que con 140 caracteres nos dice a la población, como las armas no han sido entregadas en su totalidad.

Como bien conocemos, el ex presidente ha manifestado por distintos medios de comunicación su inconformidad con los acuerdos de paz a los que, tras años de negociaciones, llegaron el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el grupo armado. De esta manera, Álvaro Uribe ha cuestionado la transparencia y labor de nuestro mandatario, con el país.

Sin embargo; pese a las afirmaciones negativas frente al proceso la Organización de Naciones Unidas, certificó el desarme total de las FARC. Por tanto, el presidente de la república Juan Manuel Santos realizó sus declaraciones con orgullo diciendo “hoy, al depositar las armas que tenían con ustedes en los contenedores de las Naciones Unidas, los colombianos y el mundo entero saben que nuestra paz es real y es irreversible”.

No digo entonces que sí fue entregado todo el armamento, el cual poseía este grupo guerrillero; porque en este tema tan complejo, caben dudas, existe una gran posibilidad de que alguna de las partes no cumpla con lo pactado. Pero ¿Hablamos entonces de la confianza o desconfianza que hemos de entregarles a nuestro mandatario y a las personas que tanto daño nos han causado en el país?

No exactamente, prefiero abordar el tema, en cuanto a la responsabilidad que como ciudadanos tenemos en esta nueva fase del proceso de paz. No podemos retroceder, ni mucho menos enfrascarnos en el “si” o el “no” que rodeo el proceso en el plebiscito.

Es importante avanzar. Sin duda, no todos creerán en las palabras de nuestro mandatario; tampoco deberían. Por ello debemos convertirnos en garantes del proceso. En críticos; teniendo en cuenta el verdadero significado de la palabra “criticar”. Es decir, examinar las fases del proceso de paz no solo desde una perspectiva negativa; sino también positiva.

Desarmemos no solo a las FARC- EP; sino también a las mentiras del gobierno y de los opositores. La paz la construimos como sociedad; sin corrupción y sin intereses por debajo de cuerda.

Hablamos de millones de familias que saldrán del conflicto, buscando nuevas oportunidades de vida. No traguemos entero, en nuestras manos quedan las herramientas para la construcción del país que nos han prometido a través de los años.

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