Minuto30.com-. Sandra Eugenia Restrepo Parra lleva 18 días encadenada a un poste en los alumbrados del río Medellín. Ella protesta porque siente que le violaron el derecho al trabajo.
Hace 12 años que doña Sandra y cuatro compañeros más venden la tradicional gelatina de pata en los alumbrados del río. Según ella, nunca antes las administraciones municipales les habían negado un puesto de trabajo durante esta época navideña.
Sin embargo, este año las reglas cambiaron y ni doña Sandra ni sus otros compañeros tienen un lugar para trabajar en el sendero del río Medellín.
“Los puestos están ahí vacíos, sin que nadie los ocupe, y aún así no nos los quisieron dar por falta de papelería, cuando años atrás no nos habían puesto problemas”, aseguró la mujer madre cabeza de familia.
Sandra Eugenia, de 45 años, es quien responde económicamente en su hogar. Ella tiene a su cargo dos hijos menores de edad, dos nietos menores también y su papá, un adulto mayor de 78 años y quien sufre de una enfermedad en el corazón.
La señora contó que la problemática comenzó desde el año pasado, época en que, por fortuna, algunos de ellos lograron obtener puestos para trabajar, “entonces pudimos trabajar en compañía, nos repartimos el trabajo”.
Por esa razón, el año pasado ella y sus otros compañeros afectados decidieron interponer una acción de tutela, alegando el derecho fundamental al trabajo. “Nos dijeron que salía (la tutela) en dos días, luego a los diez, y después que el 13 de enero (2014), pero hasta este momento, nada, nos embolataron”.
Según doña Sandra, después de que la Secretaría de Espacio Público les negara los puestos de trabajo para vender la gelatina de pata, les dio la posibilidad de vender bebidas, “pero para surtir esos puestos necesitábamos tres millones de pesos, dinero que no tenemos. Además, nosotros sabemos vender gelatina, no bebidas”.
Sandra Eugenia siente que su salud está deteriorada y ya tiene los pies hinchados. Según contó, pese a que ha pedido ayuda con la Cruz Roja, la línea 123 y la Policía, nadie le ha prestado atención ni le ha brindado servicios médicos.
Ella, y sus otros compañeros vendedores de gelatina de pata, esperan que la situación se solucione rápido, pues el tiempo pasa y la época navideña ya está a punto de terminar.

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