Resumen: La izquierda ya llegó al extremo absoluto. No le queda un milímetro para moverse. Ni a ellos, ni a su inexistente línea ética
Hace un par de días llegó a mi WhatsApp un documento en PDF titulado «Ajuste fiscal». Lo acompañaba un texto, a manera de perorata política, que pretendía vender la idea de que ese documento apócrifo —sin orden, sin marcas de agua, sin nada— era la propuesta concreta con la que Abelardo de la Espriella reduciría el tamaño del Estado colombiano.
El número de entidades enlistadas supera las 120: desde un fondo del DANE, pasando por el Icetex, llevándose por delante la ESAP, hasta llegar a la UNP. Mejor dicho: la megarreforma del Estado. Me di entonces a la tarea de buscar en internet más sobre esa supuesta propuesta. Los resultados, nada sorprendentes, solo me produjeron asco.
No encontré la más mínima mención de ese documento en las redes de la campaña de Abelardo, ni mucho menos en sus propuestas de gobierno. En cambio, sí hallé videos, noticias y publicaciones de los activistas petristas —ahora cepedistas— que se han hecho famosos como la maquinaria de propaganda oficial del régimen que hoy gobierna a Colombia.
La conclusión es obvia: el documento no es más que un montaje de la campaña de Iván Cepeda, que han pretendido hacer pasar por una de las propuestas de Abelardo. En otras palabras, una evidente y despreciable fake news: una falsa noticia creada con el único fin de desinformar, confundir y, en este caso, atacar al adversario a punta de falsedades.
Ahora bien, no se trata solo de este documento. La estrategia de las fake news se desbordó en el petrocepedismo. Han afirmado que Abelardo y José Manuel Restrepo eliminarán Matrícula Cero, cuando fue este último quien la creó. Circulan videos que aseguran que acabarán con el subsidio a los adultos mayores, e incluso reuniones donde proponen decirles a los abuelos —para asustarlos— que Abelardo quiere reducirlo a 80 mil pesos, cuando lo que De la Espriella ha propuesto es elevarlo hasta los 400 mil. Y la lista sigue y sigue.
La respuesta del oficialismo a los resultados de la primera vuelta fue seguir corriendo la línea ética. No es nada nuevo en ellos. Su evidente incapacidad de convencer con propuestas serias de país los llevó a su versión más desesperada: su naturaleza más burda y mentirosa, esa donde el fin justifica cualquier medio.
El cepedismo no tiene nada distinto que ofrecer, más allá de los fracasos de los cuatro años del petrismo. Nada distinto de la constituyente, esa que Cepeda niega pero que aparece en su programa de gobierno y en los discursos borrachos de Gustavo Petro. Nada distinto. Nada.
La izquierda ya llegó al extremo absoluto. No le queda un milímetro para moverse. Ni a ellos, ni a su inexistente línea ética. Sigamos adelante, como el ejército victorioso que demostramos ser en la primera vuelta. Ante las mentiras, verdades. Ante la compra de votos, denuncia. Ante el petrocepedismo, democracia.
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