En primera fila contra la COVID-19 en Brasil está Luiz Henrique Mandetta, que pasó del anonimato a ser el miembro del Gobierno mejor valorado. Pragmático y determinado, el ministro de Sanidad supera ampliamente a su superior, el presidente Jair Bolsonaro, criticado por su actitud laxa en la crisis.
Con el 55 % de aprobación de los encuestados, según del sondeo de Datafolha difundido este lunes, Mandetta, de 55 años, lidera los índices de aprobaciones del Ejecutivo por su gestión frente a la pandemia, muy por delante de Bolsonaro, que se queda en un 35 %.
A pesar de su carácter discreto, el responsable de la cartera de Sanidad ha insistido reiteradamente en la necesidad de que la gente permanezca en casa en un mensaje que, para Bolsonaro, ha llevado a una “histeria” colectiva en el país.
La tarea no ha sido fácil para un país de unos 210 millones de habitantes, con un servicio de salud deficiente y con una extensión territorial de 8,511 millones de kilómetros cuadrados.
A eso se suman las más de 6.300 favelas en las que viven unas 15 millones de personas de escasos recursos y en condiciones de hacinamiento, una potencial bomba si el virus se esparce en esas barriadas.
De acuerdo con las últimas cifras del Ministerio de Salud, en Brasil hay 1.546 contagiados y el número de muertos por la enfermedad saltó desde 11 el viernes hasta 25 el domingo, más que el doble.
DIPLOMACIA CONTRA LA POLÉMICA
Casi a diario, el ministro está en Brasilia al frente de las ruedas de prensa que actualizan los datos de la pandemia y ha tejido una articulación con el Congreso y con los gobiernos regionales -algo que le cuesta a Bolsonaro- para promover medidas financieras y restrictivas para proteger a la población.
A pesar de su tono didáctico y temple a la hora de explicar las medidas del Gobierno, el presidente brasileño le pidió bajar el “tono” a un tema que llegó a considerar una “fantasía” y al que solo ahora comienza a dar más seriedad.
Con diplomacia, Mandetta ha manejado las polémicas declaraciones contra la pandemia de su superior.
El Jefe de Estado ha sido tildado de irresponsable por haber alentado y participado, estrechando manos y dando abrazos, en una manifestación en respaldo a su Ejecutivo el pasado 15 de marzo.
Bolsonaro, de 65 años, es sospechoso de haber contraído la enfermedad, después de que 24 integrantes de la comitiva que le acompañaron a Estados Unidos hace dos semanas dieran positivo en la prueba de la COVID-19.
El mandatario se sometió en dos ocasiones a ese test, pero, según difundió en las redes sociales, acusó negativo.
UN MÉDICO CON ALMA POLÍTICA
Nacido en Campo Grande, la capital del estado de Mato Grosso do Sul, Mandetta es médico, carrera que comenzó en el Hospital General del Ejército en 1993.
Cuenta con una especialización en gestión de servicios de salud en la Fundación Getulio Vargas y un posgrado en ortopedia pediátrica del “Scottish Rite Hospital for Children” en Atlanta.
El ministro comenzó su carrera política en su ciudad natal, como secretario municipal de Salud (2005-2010), y posteriormente fue elegido diputado federal por tres períodos consecutivos, con mandato hasta 2022 por el partido centroderechista Democratas.
Fue en el Congreso donde conoció a Bolsonaro, cuando, junto con el ultraderechista, hacían oposición al Gobierno de la entonces presidenta Dilma Rousseff (2010-2016), la ahijada política de Luiz Inácio Lula da Silva, y destituida del cargo por un juicio político.
EFE
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