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La preocupación de los médicos de Papúa Nueva Guinea continúa en aumento debido a lo que consideran es un “problema de salud nacional” debido a la gran cantidad de hombre que han tenido que ser atendidos por intentar alargamientos sus penes utilizando métodos caseros.
Cada vez son más los pacientes que se acercan a los centros médicos para ser tratados por inyectarse en sus miembros sustancias como aceite de coco, para bebés, de cocina o silicona, todo para intentar alargar sus penes, causando daños irreversibles en estos.
De acuerdo con Akule Danlop, cirujano del Hospital General de Port Moresby, en los últimos dos años ha atendido a alrededor de 500 hombres, “atiendo a cinco personas nuevas cada semana, y esos son los que se han prestado a recibir tratamiento”.
Indicó que en su mayoría presentan masas anormales y grumosas alrededor del pene, incluso en el escroto, afectando el orinar en muchos casos y poder tener erecciones tras las intervenciones.
Además puntualizó que el problema se ha presentado en personas de diferentes edades, tratando desde adolescentes de 16 años hasta hombres de 55.
Aparentemente los hombres estarían siendo engañados con falsas promesas de personas inescrupulosas que solo buscan obtener ganancias con los tratamientos fraudulentos.
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