Critique con el remedio en la mano

Por Iván de J. Guzmán López

Cuentan los excelentes cronistas Hollmann Morales  y Miriam Amparo Ramírez, en su delicioso libro Anécdotas y curiosidades de Colombia (Intermedio Editores, 2001) que: “en su vida familiar Jorge Eliécer Gaitán era todo exigencia y crítica. A su hija Gloria le enseñaba cuadros de pintores famosos para después preguntarle por el título y quién era su autor; también le preguntaba por la capital de tal departamento o país, o por las obras de algún poeta o escritor y la hacía memorizar poemas de autores nacionales y extranjeros. Llegó hasta el extremo de comprarle libros en inglés, francés, italiano y alemán, “para cuando la niña domine esos idiomas”.

A su esposa, Amparo Jaramillo, le decía: “no se vista así, no se peine asá, ese sombrero no me gusta, está mal maquillada, está mal peinada, esos zapatos tan feos”… Insoportable el doctor Gaitán.

Doña Amparo, enamorada y paciente, apenas le respondía en buen tono:

“Critique con el remedio en la mano””.

Debo decir que recordé la curiosa y graciosa anécdota, al repasar la agenda (de esta semana en redes sociales) del doctor Juan Camilo Restrepo Gómez, Alto Comisionado para la Paz, que, sin esperar las críticas, llega con alternativas y con soluciones, pasando con toda la disposición y el compromiso, del escritorio al territorio. Así lo ha hecho desde que asumió el difícil pero delicioso compromiso de trabajar por la paz, de aclimatar la paz y de llegar “con el remedio en la mano”. Si no, que lo digan las comunidades de Zonas Futuro en el Bajo Cauca antioqueño, empezando por Caucasia; el corregimiento El Salado (en El Carmen de Bolívar), La zona de Tolú y Coveñas, y en general los municipios de Antioquia, con el programa  Fondo Paz. Su presencia en el territorio, en compañía de alcaldes y gobernadores de Colombia, con una apuesta sencilla, práctica y necesaria: Paz con legalidad, como esperanza cierta y necesaria para nuestra Colombia.

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Desafortunadamente, no obstante mi cariño y admiración por mis compañeros de prensa, y en mi calidad de expresidente del Círculo de Periodistas de Antioquia, Socio del Club de la Prensa de Medellín, Socio de la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper), y Miembro de la Junta Directiva del Círculo de Periodistas de Envigado (el municipio con mayor calidad de vida de Colombia), tengo que decir que algunos periodista profesionales (y algunos que no lo son tanto), critican demasiado al presidente de Colombia y a los servidores colombianos, sin el remedio en la mano.

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Así pues, me parece que los colombianos deberíamos ser más propositivos, más críticos, sí; pero “con el remedio en la mano”. Si examinamos las redes sociales, nos damos cuenta de la gran labor (llena de amor por Colombia, respeto por las comunidades y lealtad impajaritable con el  Señor Presidente) del doctor Juan Camilo Restrepo y de la querida colega Nuria Joanna Asencio Bermúdez (quien forjó su esencia periodística por muchos años al lado de nuestro maestro Juan Gossaín), al frente de la Oficina de prensa del Alto Comisionado para la Paz.

Yo creo que todos los colombianos, sin distingo alguno, tenemos la obligación de contribuir a la aclimatación de la paz, a trabajar por la paz, a presentar soluciones en vez de problemas,  y a decir con entereza, como lo hacía  doña Amparo, ante las exigencias inicuas y desproporcionadas el doctor Gaitán:

“Critique con el remedio en la mano”.

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