Menú Últimas noticias
Pico y Placa Medellín Lunes: 5 - 8 5 - 8
Pico y Placa Medellín Lunes: 5 - 8 5 - 8

Conversaciones sostenibles

Por: José Taborda David

Conversaciones sostenibles
Conversaciones sostenibles

Resumen: El cambio climático es inevitable y las empresas ya se están dando cuenta. Las afectaciones financieras aumentan de forma considerable, al igual que los riesgos para sus activos y para la continuidad de muchos negocios.

Este resumen se realiza automáticamente. Si encuentra errores por favor lea el artículo completo.

Finanzas sostenibles: cuando la naturaleza entra al balance de las empresas

La sostenibilidad es un concepto tan incluyente que atraviesa todos los espacios del conocimiento, y por eso resulta difícil de entender. Por esa razón se hace necesario ponerle un apellido. Hoy hablaré de las finanzas sostenibles, un tema interesante por la forma en que aborda la sostenibilidad desde lo ambiental, lo social y la gobernanza, y por su estrecha relación con lo financiero, que es lo que mueve el mundo.

El cambio climático es inevitable y las empresas ya se están dando cuenta. Las afectaciones financieras aumentan de forma considerable, al igual que los riesgos para sus activos y para la continuidad de muchos negocios. Esto exige una adaptación rápida a la forma en que la naturaleza y la sociedad impactan los modelos económicos.

La naturaleza también es un activo

Durante décadas se creyó que el agua, el suelo, los bosques y la biodiversidad eran recursos infinitos y gratuitos. Hoy sabemos que no lo son. La agricultura, la energía, la manufactura, el turismo e incluso el sector financiero dependen de ellos para operar.

Esta dependencia la llamamos servicios ecosistémicos. Son los beneficios que la naturaleza entrega sin factura, como el agua limpia, la fertilidad del suelo, la polinización de los cultivos o la regulación del clima. Una empresa de bebidas necesita agua de calidad. Una productora de alimentos requiere suelos fértiles y lluvias predecibles. Una hidroeléctrica depende de caudales estables.

Una sequía prolongada puede reducir una cosecha, encarecer la materia prima y afectar los ingresos de toda una cadena de producción, una inundación desconecta territorios, acaba con producción agrícola y comunidades enteras. Cuando el recurso natural se agota, el negocio también se agota.

Lo preocupante es que, durante mucho tiempo, estos recursos no aparecieron en los estados financieros. Lo que no se mide no se gestiona, y lo que no se gestiona termina convirtiéndose en una sorpresa costosa.

El riesgo climático ya está en las cuentas

Las inundaciones, las olas de calor y los cambios regulatorios ya se reflejan en los costos, en los seguros y en el acceso al crédito. Las entidades financieras y los inversionistas preguntan cada vez más cómo gestionan las empresas estos riesgos antes de prestar o invertir.

Los expertos distinguen dos tipos de riesgos. Los físicos, como las sequías, las tormentas o las inundaciones, dañan directamente instalaciones, cultivos e inventarios. Los de transición surgen cuando la economía avanza hacia modelos más limpios, con nuevas normas, impuestos a las emisiones y consumidores más exigentes. Una empresa que no se prepara para ninguno de los dos puede quedar rezagada.

Quien no mide su impacto ambiental ni se prepara para los efectos del clima asume un riesgo que tarde o temprano se convierte en pérdida.

Por eso la información ya no es opcional. Cada vez más compañías reportan sus emisiones, su consumo de agua y su relación con las comunidades, porque quienes les prestan dinero necesitan saber qué tan expuestas están.

Del riesgo a la oportunidad

Sería un error ver las finanzas sostenibles solo como una carga. También abren puertas. Existen bonos verdes, créditos con tasas preferenciales para proyectos que reducen emisiones y fondos de inversión que buscan empresas con buenas prácticas ambientales, sociales y de gobernanza.

Además, usar mejor la energía, el agua y las materias primas reduce costos y mejora la eficiencia. Invertir en sostenibilidad no es gastar: es proteger el valor del negocio en el largo plazo y estar mejor preparado para el cambio climático.

Una responsabilidad compartida

Sin embargo, la tarea no recae solo en las empresas. Los consumidores, los inversionistas, los gobiernos y las comunidades también tenemos un papel. Cada decisión de compra, de ahorro o de inversión envía una señal al mercado.

Desde lo social, las finanzas sostenibles buscan que el crecimiento económico no deje atrás a las personas o afecte las comunidades más vulnerables. Un negocio que cuida a sus trabajadores, respeta a sus comunidades y gobierna con transparencia es un negocio más resistente y más confiable, mejor preparado para el futuro.

La pregunta de fondo es quién asume los costos de los impactos. Las comunidades vulnerables suelen ser las más golpeadas por una inundación o por la pérdida de una fuente de agua, aunque no hayan sido las que más contribuyeron al problema. Una empresa que dialoga con su entorno, genera empleo digno y repara los daños que causa fortalece su licencia social para operar, es decir, la confianza de las comunidades que la rodean.

Una conversación que apenas comienza

Las finanzas sostenibles no son una moda ni un asunto exclusivo de los expertos. Son una forma de entender que el bienestar de la naturaleza, de la sociedad y de la economía está profundamente conectado.

En las próximas columnas seguiré hablando de sostenibilidad y qué pueden hacer las empresas y las personas desde hoy. Los invito a seguir esta conversación, y me gustaría saber qué opinan: ¿consideran que las empresas de su entorno están preparadas para el cambio climático?, ¿Qué acciones desarrollan en tu empresa que se relacionan con la sostenibilidad?

Author Signature
Redacción Minuto30

Lo que leas hoy en Minuto30... Mañana será noticia.


Anuncio
Minuto30 TV

Jamaica se consolida como el destino preferido del Caribe para Latinoamérica de la mano de Wingo y Hoteles Royalton

Comentarios

Valoramos la moderación y el respeto en nuestras conversaciones. Gracias por contribuir a un espacio positivo.