'El Cirirí'

Conmoción Interior

Por: Francisco Javier Saldarriaga

“Artículo 213. En caso de grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la estabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana, y que no pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades de Policía, el Presidente de la República, con la firma de todos los ministros, podrá declarar el Estado de Conmoción Interior, en toda la República o parte de ella, por término no mayor de noventa días, prorrogable hasta por dos períodos iguales, el segundo de los cuales requiere concepto previo y favorable del Senado de la República. Mediante tal declaración, el Gobierno tendrá las facultades estrictamente necesarias para conjurar las causas de la perturbación e impedir la extensión de sus efectos……….”

En la semana pasada; debido al accionar del narcoterrorismo (con apariencia de Minga Indígena) que nunca se pacificó y menos ha cumplido los acuerdos de impunidad que le entregó el espurio y anterior mandatario, financiado en su campaña por multinacionales de la corrupción; se advirtió de las acciones de hecho que podrían asumir las poblaciones afectadas por los bloqueos a las vías y las consecuencias de los mismos en cuanto al desabastecimiento y las demás dificultades que se han derivado por estas acciones de fuerza, violentas y sin sentido de unos facinerosos, independiente de que sean descendientes de los PRIMEROS INMIGRANTES y nunca originarios de estas tierras. De indígenas no tienen un pelo.

Ya se empezó a materializar la inconformidad de las comunidades afectadas y es así como en Popayán hubo disturbios en contra de las instalaciones del CRIC., y no serán los últimos actos de rechazo puesto que las cosas pasaron de castaño a oscuro desde que estos vagos y narcoterroristas decidieron realizar acciones proscritas en cualquier ordenamiento. Ellos no tienen derechos superiores a los de los demás colombianos y no pueden entorpecer la marcha de una región del país en aras de unas reivindicaciones exageradas y mentirosas. Ellos no son Indígenas ni nativos diferentes al resto de colombianos y si quieren derechos por sus ancestros, entonces que se vayan a reclamarlos a donde nacieron sus antepasados.

Basta ya de esos paternalismos hacia unos individuos que encontraron la mejor manera de vivir a su antojo sin trabajar, aduciendo que son los dueños ancestrales de los territorios y que por lo tanto su producido les pertenece, pero eso si lo trabajan los que ellos consideran invasores, puesto que no le dan un golpe a la tierra a no ser que sea para sembrar coca.

Extraño comportamiento, muy similar al que tienen los amigos del régimen instaurado en el vecino del oriente y en la isla de los acuerdos de impunidad para los jefes de la principal banda criminal de la nación, que cambia de nombre como cambiar de calzoncillos y que ahora tiene en el congreso a unos terroristas dizque arrepentidos exigiendo que los traten de honorables.

De verdad el gobierno puede explorar esta figura de nuestro ordenamiento, parar de una vez por todas esta situación que tiene al país en ascuas por el accionar de unos pocos instigados, adoctrinados y favorecedores de las bandas criminales, que se hacen llamar ejércitos del pueblo, cuando en la realidad son simplemente unos bandidos irredentos y asesinos consuetudinarios.

El enfrentamiento está empezando y si no se toman medidas ya, se puede extender hasta instancias en donde el odio se convierta en el combustible que lo mantiene vivo.

Tienen una actitud desafiante y se atreven a amenazar con que se toman Popayán si no se paran las acciones de defensa de la población afectada por ellos. Ya es el pueblo el que está iracundo y el motivo es la arrogancia infantil de unos pobladores que pretenden ser lo que nunca han sido.

Las exigencias de la MINGA se desbordaron hasta extremos intolerables y el resultado será, en vez de buena voluntad hacia ellos, un rechazo no solo a sus peticiones sino a los peticionarios; retrocederemos en el tiempo en cuanto al reconocimiento de unos derechos muy cuestionables y en contrario se creen organizaciones subrepticias para combatirlos.
Están jugando con fuego y corren alto riesgo de chamuscarse.



Opinión