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Opinión

¿Cómo aplicar el principio de causa de doble efecto, a las vacunas contra COVID-19 relacionadas con abortos directamente procurados?

Publicado

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Nubia Leonor Posada Gonzalez Bioetica al instante nt

Es frecuente que no se reconozca a los virus como seres vivos, porque son espirales de ADN o de ARN, que pueden tener una capa protectora, como sucede con el causante de COVID-19, y que necesitan introducirse en una célula para lograr replicarse.

Los virus se consiguen en células infectadas. A veces han matado fetos infectados para conseguir este material genético. En otras ocasiones lo introducen a células que pertenecen a líneas celulares, que son grupos de células adaptadas en laboratorio para que se multipliquen con fines de investigación y comercialización, y para la venta de los productos que se logran usándolas, como sucede con varias vacunas. Hay líneas celulares que proceden de fetos que fueron exterminados con el aborto directamente procurado y luego trafican las partes de estos cuerpos.

Algunas vacunas que llevan años produciéndose y que tienen esta procedencia, se usan para evitar el contagio de hepatitis A, rabia, rubeola, poliomielitis, sarampión, varicela y viruela.

Para preparar una vacuna, se usan células vivas en las que estos virus se introducen y se les mata o se atenúa su acción, y se vacunan animales; éstos formen defensas con las que se protegen cuando sean atacados por el respectivo virus. Los efectos se estudian y se trabaja la prevención y atención de complicaciones en humanos, comenzando la Fase I con 100 seres de nuestra especie. Se perfecciona según los efectos y en la Fase II se aplica a 200-500 personas, en la Fase III se distribuyen al azar, para miles de personas, vacunas y placebos en varios paises, y se controlan los efectos.

Hay quienes, ante emergencias por alta agresividad y contagiosidad del virus, optan por los Human Challenge Studies o Estudios sobre el desafío humano, en los que participan entre 25-100 personas de buena salud que libremente se dejan contagiar para el avance de estos conocimientos.

Respecto al  SARS-CoV-2, por la premura de proteger a la población mundial de un virus agresivo, altamente contagioso y de control difícil, la Fase IV, está pendiente porque trata sobre la comprobación del funcionamiento real de la vacuna pero apenas se ha iniciado en este mes su aplicación a diversas poblaciones de algunos países, como Inglaterra y Estados Unidos.

Sabemos que no es suficeinte un buen método, el rigor intelectual, la transparencia, el estudio de la máxima aproximación a la universalidad de fuentes y la confiabilidad. También los investigadores nazis que destruían a judíos en sus pesquisas, hacían esto.

Hace falta ser incondicionalmente respetuosos de cada ser humano, sin excepciones, porque la identidad que llmamos humanidad es universal en nuestra especie y reclama, por su mayor perfección, la promoción de su vida, integridad, salud y pleno desarrollo corporeoespiritual, en el reconocimiento de sus características específicas. Si esto se tiene en cuenta, jamás se pone en riesgo a embriones, fetos o a otros seres humanos, ni en la investigación científica ni en alguna otra circunstancia.

En la pandemia del Coronavirus SARS-CoV-2 nos encontramos en la fase del reto de la consecución de vacunas de múltiples procedencias y la incertidumbre acerca de si los gobernantes respetarán la libertad de las personas permitiéndoles hacer sus consentimientos informados después de una comunicación que sea la más completa posible acerca, entre otros aspectos, de la procedencia de la sustancias que les van a inyectar para evitar el contagio del virus, que es uno de los datos necesarios para recibir responsablemente una vacuna.

El tema no fue incluido en la ley 2064 de 2020 «por medio de la cual se declara de interés general la estrategia para la inmunización de la población colombiana contra la covid-19 y la lucha contra cualquier pandemia y se dictan otras disposiciones» https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=150467

Probablemente la mayoría de los posibles usuarios de este servicio de salud, no quisiéramos que nos pusieran una vacuna preparada a partir de células provenientes de seres humanos abortados -aunque desde hace años las venden para evitar diversas infecciones-, no de modo espontáneo e inevitable, sino con el acto violento siempre, de matarlos.

Ojalá todos pongamos cada medio a nuestro alcance para evitar siempre, sin excepciones, el aborto directamente procurado, en todos los ambientes, públicos y privados, en que estos pequeños seres humanos puedan tener algún riesgo a su integridad, salud y pleno crecimeinto y desarrollo, acorde con su dotación natural, y sus circunstancias, sean las que sean y sus madres estén siempre bien cuidadas y se autocuiden, sus padres aporten lo mejor de sí mismos ayudando a madres e hijos y el Estado reconozca que su primera responsabilidad es promover y defender a los más inocentes e indefensos, y sancionar con entera justicia a los que de algún modo cometan el ecto antihumano de atacarlos con acciones u omisiones.

Hay que tener en cuenta que la acción siempre reprochable cuando es de aborto directamente procurado, tiene una gravedad ética mucho mayor que el acto, también siempre injusto, de estimular el aborto con fines de poder, placer o posesión, participando por ejemplo, en el comercio de partes del cuerpo de estas víctimas y sus respectivas líneas celulares.

La complicidad en estos actos implica una cooperación formal al mal, que es siempre próxima, cuando se hace de modo consciente, libre y con la intención de obrar o no evitar en todo lo que de uno dependa, el daño irreparable de causar la muerte a los seres humanos más inocentes e indefensos.

La cooperación material al mal sucede cuando se contribuye de algún modo, próximo o remoto, a hacer daño, pero sin la intención de ayudar a causarlo.

El acto es lo principal en la valoración ética de una acción u omisión, y se denomina “objeto moral” u “objeto”, de modo que un daño moral no es un bien moral con argumento de que la intención o fin propuesto, era buena. También se estudian las circunstancias.

Con estos tres campos del trabajo ético y bioético, debe examinarse, igualmente, cada persona que cultiva en el laboratorio las células descendientes de las del feto humano injustamente destruido y los que las investigan con diferentes fines, como el de producir una vacuna que evite la enfermedad COVID-19, comercializarla, comprarla, aplicarla y recibirla. Habitualmente esta clase de cooperación es material remota.

Hay casos en los que quienes realizan estas últimas actividades nunca estarían de acuerdo con el aborto procurado y no consentirían que, en vez de comprar las células descendientes cultivadas, alguien pretendiera matar inocentes, vender o comprar sus partes.

Se debe permitir a todo laboratorio, bajo sanción, usar solo células fetales procedentes de abortos espontáneos, para contribuir lo más posible, a evitar el tráfico de partes de fetos humanos destruidos.

Un modo de respetar las víctimas de los abortos procurados que dieron origen a esas células fetales actuales de los laboratorios, es que éstos manifiesten públicamente su rechazo al aborto directamente procurado y a la obtención de partes del cuerpo de sus víctimas, y expresen claramente el origen y uso de las células fetales que posea.

También por respeto a estos seres humanos víctimas y a quienes, por motivos de conciencia, no desean que les apliquen vacunas que se hayan procesado usando células descendientes de las de esos fetos, en todo frasco y formato de consentimiento informado, debe constar de modo fácilmente visible y claro, si se usó o no, esta clase de células.

Los ciudadanos tienen derecho a exigir al Estado que exprese de modo transparente, por medios asequibles al mayor número de ciudadanos posible, cuáles son los laboratorios que utilizaron en el proceso de consecución de la vacuna, células descendientes de las de fetos que no murieron por aborto espontáneo e involuntario, que sin perjuicio de la población, en lo posible no compre vacunas a estos laboratorios y que provea de una vacuna de otro laboratorio a quien rechace recibir la que se hizo utilizando células de fetos abortados deliberadamente o descendientes de éstas.

Como la Ética es parte de la Filosofía, siempre se trabaja con motivos razonables retroalimentados en la experiencia prudente que es teórica y práctica. Fruto de este modo de trabajar, además del conocimiento de bienes o perfecciones y su reconocimiento coherente -valores-, una vez jerarquiezados, se elaboran referentes teóricos para acertar en su reconocimiento, promoción, defensa y difusión.

El caso de las vacunas procedentes de líneas celulares descendientes de partes de seres humanos inocentes e indefensos, que fueron destruidos deliberadamente, puede ser analizado, entre diferentes opciones, por el Principio de causa de doble efecto, el último de los enunciados en el Artículo 35 de la Ley 1164 de 2007 o Ley de Talento Humano en Salud:

“Es éticamente aceptable realizar una acción en sí misma buena o indiferente que tenga un efecto bueno y uno malo, si:

“a) La acción en sí misma, es decir, sin tener en cuenta las circunstancias, es buena o indiferente”.  Dejarse aplicar una vacuna que ha dado buenos resultados en lo que se ha alcanzado a observar, es bueno.

“b) La intención es lograr el efecto bueno”: Evitar el riesgo de morbilidad y mortalidad causadas por el virus SARS-CoV-2.

“c) El efecto bueno se da al menos con igual inmediatez que el malo, no mediante el efecto malo”. La vacuna previene, con dos dosis, de una enfermedad que puede ser grave o mortal, y que es de alta contagiosidad.

“d) Debe haber una razón urgente para actuar y el bien que se busca debe superar el mal que se permite. No es ético conseguir un bien menor a costa de un mal mayor”. La persona debe asumir la responsabilidad de recibir la vacuna sin que, por la premura a causa de la agresividad y dificultad de control del virus, haya dado tiempo para observar efectos a mediano y largo plazo.

“e) Si el efecto bueno pudiera obtenerse por otro medio, no es ético hacerlo por un medio que implique un efecto malo.” Si quien va a recibir la aplicación de la vacuna ha puesto los medios para enterarse de la ética de su procedencia pero no fueron suficientes y no tiene otra alternativa para proteger su salud y vida, y la de quienes pudiera contagiar si adquiere la infección, y considera que no puede estar más segura por otro medio, se la puede poner porque lo amerita el bien mayor de su vida, aunque pueda suceder el mal de una cooperación al mal material y remota que no está a su alcance evitar, sino a consta de poner en peligro un bien mayor, lo cual no sería ético.

http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_1164_2007.html#:~:text=La%20presente%20ley%20tiene%20por,que%20intervienen%20en%20estos%20procesos

Si en su conciencia concluye, como otra alternativa acertada, que realmente puede negarse a ponerse la vacuna o postergarla, porque puede asumir con toda responsabilidad y constancia, los medios suficientes y más eficaces a su alcance, para evitar contagiarse y transmitir la enfermedad a otros, es ético hacerlo, advirtiendo siempre que esto se pueda salir de su control para evitar riesgos desproporcionados.

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