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Colombia ante el predominio comunista

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Tanto Gustavo Petro como su escudero Gustavo Bolívar, se la pasan proclamado que en un eventual gobierno del Pacto Histórico, buscarán el desarrollo capitalista y por lo tanto no hay nada que temer; con semejante treta intentan darle confianza a un electorado despistado que mediante el sofisma del “cambio” fácilmente es dúctil, pero el asunto tiene mucho de fondo y el candidato Petro guardadas las proporciones, de manera falaz aspira a homologar al dirigente chino Deng Xiaoping (1904-1997) quien reconoció el fracaso de la colectivización comunista y de la economía planificada e impulsó hace 44 años el libre mercado en el país asiático, usando la frase: “enriquecerse es glorioso”, eso sí manteniendo la dictadura con el partido único.

Las pretensiones del candidato del Pacto Histórico acerca del capitalismo, son simples entelequias, en vista de que hay que preguntarle ¿cuál capitalismo? Dado que ese sistema económico tiene muchas aplicaciones, ejemplo de ello son el capitalismo de estado, el salvaje, el industrial y comercial, el corporativo, el financiero y el autogestionario, entre otros, en atención a lo cual es necesario no dejarse descrestar de la monserga petrista, pues lo que busca es confundir; dado que Latinoamérica despreció el Plan Básico que querían implementar en la década de los 70 del siglo pasado las trasnacionales, para que nuestros países tuvieran desarrollo industrial, pero gobiernos populistas e izquierdistas de la época, trataron dicha iniciativa como un cáncer para las economías nacionales; sin embargo ese proyecto que era para nuestra región, fue recogido por el Partido Comunista de China y hoy se ven los resultados.

Lo que significa que la propuesta del desarrollo capitalista que hace Petro, es una fábula que intenta llevar al país a un predomino comunista, en donde no se busca el desarrollo de las fuerzas productivas, sino consolidar un régimen totalitario, con la distribución de la miseria, en vista de que expertos afirman que el capitalismo es producción y el socialismo es distribución, entonces al no generarse riqueza se agiganta la pobreza, igual a como ocurre en Venezuela, Nicaragua y Cuba; así que el capitalismo de Petro no tiene nada de serio y responde más al regateo electoral, para que la gente que produce no se asuste, mientras que se llega al poder y de esa manera cumplir con la agenda totalitaria.

En Colombia para el 2022 al materializar el gobierno de Gustavo Petro, se estaría entrando en un bloque de poder hegemónico comunista que indudablemente conduciría a la nación a una esclavitud política similar a Venezuela o Cuba, y para ello no solamente se cuenta con candidatos abiertamente marxistas leninistas para las elecciones del Congreso el próximo 13 de marzo, sino que además las fuerzas totalitarias tienen aspirantes solapados que aparecen como progresistas o alternativos, pero que sus colectividades políticas están afiliadas al comunista Foro de Sao Paulo o tienen el respaldo de partidos cuya membrecía esta en ese engendro.

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El comunista italiano Antonio Gramsci(1891-1937), diseñó de forma malvada, lo que ha sido en las últimas ocho décadas el engendro marxista leninista, sin olvidar que la susodicha doctrina se convirtió en la organización genocida más grande que conoce la humanidad en todos los tiempos, y Gramsci para completar ese cuadro de horror revolvió al marxismo con el maquiavelismo, buscando la perpetuidad del partido en el poder, para crear camarillas que mediante la mentira y la violencia nunca entregan el manejo del Estado, a no ser con levantamientos populares como ocurrió con la caída del muro de Berlín y la debacle de la URSS.

La nomenclatura parásita comunista que se instaura en la dirección del Estado cuando conquista el poder cosa que puede ocurrir en Colombia en este 2022, tiene un comportamiento irracional, buscando ganarse mediante un discurso miserabilista a los sectores mas ignorantes y atrasados de la sociedad, y así alcanzar la hegemonía en el plano político, económico, social y cultural teniendo como base para sus abyectos fines la enajenación de las masas.

Para que la secta marxista leninista tenga éxito no importa que su teoría sea criminal e inescrupulosa, pues lo más importante es que se cumpla en la práctica, por ello como decía Marx “los obreros no deben de tener ideología, sino conciencia de clase”, eso para que se comporten como un rebaño y puedan ser fácilmente manipulados por la élite del partido y así construir la dictadura eterna, en donde las llamadas clases subordinadas son utilizadas de masa de maniobra para consolidar el poder del partido.

La conquista de la hegemonía comunista para Gramsci es un proceso, que se vuelve constante en donde la cultura juega un papel preponderante, además el partido se convierte en el príncipe moderno de Nicolás de Maquiavelo, siendo lo fundamental la apología a la violencia y al engaño, y para eso el partido se organiza de arriba hacia abajo, lo que se conoce en el marxismo leninismo como el “centralismo democrático” y que también lo enseñó el sátrapa de Lenin en su escrito “ Un paso adelante dos atrás”, demostrándose el carácter burocrático y brutal del leninismo.

Con el método maquiavélico, Gramsci plantea las dicotomías y los reduccionismos para dividir a la sociedad, por eso los seguidores de la secta marxista leninista, sus idiotas útiles y algunas personas despistadas, sin ningún empacho hablan de que se debe estar con la izquierda o con la derecha, con el socialismo o el capitalismo y el simplismo entre burguesía o proletariado, pues el autor del Príncipe decía: “que en una confrontación no se puede ser neutral”.

Por eso en el conflicto político militar que ha sufrido Colombia a lo largo de 58 años, los jefes del partido comunista y los cabecillas de las Farc se burlaban de la neutralidad que argumentaban diferentes sectores en el país, como si los seres humanos fueran unos imbéciles que solo pueden pensar en dos opciones, cuando el razonamiento lleva a tener muchas maneras de concebir el mundo, pero para los marxistas los ciudadanos son simples aparejos que no tienen el sagrado derecho a pensar, y que se usan para satisfacer los apetitos de la burocracia del partido.

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Las teorías de Gramsci han tenido sus conspicuos seguidores dentro de la aberración comunista totalitario, y se cree que Mao Tse-tung, las aplicó rigurosamente en la China conjuntamente con su camarilla, lo cual produjo cerca de 80 millones de asesinatos durante la colectivización y la revolución cultural; el tirano Fidel Castro en Cuba también fue alumno aventajado de Gramsci, pues sus métodos perversos son fiel copia de las orientaciones del comunista italiano.

El alienado de Hugo Chávez en Venezuela, dio claras muestras de su admiración por Gramsci y por ello creó bandas armadas llamadas colectivos, dizque para defender la revolución, pero el epígono más destacado de Gramsci dentro de la fauna marxista, podría ser el genocida de Camboya en la década de los setenta del siglo pasado llamado Pol Pot, quien mató a 3 millones de camboyanos siguiendo la consigna “pensar y leer es contra-revolucionario”. y así personajes siniestros y tristemente celebres del comunismo totalitario han sido los fervientes seguidores del esquematismo gramsciano.

El bloque histórico esbozado por Gramsci, es una promiscuidad, sin importar la cantidad, en donde también se incluyen a grupos de distraídos, eclécticos e irresolutos que se puedan alienar, para que el partido los dirija y así buscar la hegemonía del Estado reteniéndola para siempre, siguiendo una estrategia de desgaste en contra del enemigo o “guerra de posiciones”, para ello no hay necesidad de tener en cuenta la voluntad popular, ni a las mayorías nacionales, mucho menos a la democracia liberal que se utiliza de acuerdo a las condiciones o se repudia sino conviene.

Latinoamérica por su deuda ideológico y falta de discernimiento, ha tenido que soportar la aplicación de los métodos de Gramsci, que expresan las intenciones torvas de la secta marxista leninista, por ello después de la caída del muro de Berlín Fidel Castro junto a Lula da Silva fundó el Foro de Sao Paulo en 1990.

Hugo Chávez montó el socialismo del siglo XXI utilizando y ultrajando la memoria del libertador, Evo Morales de forma engañosa usó al indigenismo, y Gustavo Petro y sus adláteres buscan crear su bloque hegemónico de poder para llevar a Colombia a la degradación y el envilecimiento con una dictadura violenta por los siglos de los siglos, porque no importa el disfraz que use el comunismo totalitario, debido a que los resultados para los pueblos son los mismos, sufrimiento, miseria y muerte. La antítesis del hegemonismo comunista es la democracia con pluralismo.

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