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Opinión

Colombia en un río de sangre

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sara espitia

sara espitia

El panorama para los líderes sociales no es acogedor, pese a que el pasado 6 de junio las principales plazas del país se iluminaron con las velas de miles de personas para protestar contra los 119 asesinatos a líderes, registrados en lo corrido del año por Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz) los homicidios continúan y la lista se hace cada vez más larga. Quienes luchan por los derechos de sus comunidades son ahora asesinados y tildados de criminales.

A líderes como Ana María Cortés quien fue asesinada el 4 de julio en Cáceres según la Fiscalía por la confrontación entre bandas de narcotraficantes, fue acusada por el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas de tener un vinculo con las redes de apoyo del Clan del Golfo.

Esto me hace pensar que el Estado está justificando las muertes, señalando a los líderes de hacer parte del crimen organizado y que, además no brinda las garantías suficientes a sus habitantes para evitar los homicidios, ya que en casos como los de Luis Barrios, presidente de la Veeduría de Control Ciudadano de Palmar de Varela, fue asesinado mientras veía el partido de Colombia; pero además a Barrios se le negó un esquema de seguridad. Esto quiere decir, que, pese a que se sabía que su vida corría peligro, gracias a las denuncias que hacía contra el sector del microtráfico, no se tomaron las medidas pertinentes para evitar que lo asesinaran.

Nos encontramos entonces frente a una gran problemática que trae consigo un río de sangre. Por un lado, tenemos a cientos de personas asesinadas por defender los derechos de su comunidad y por el otro tenemos a personas que justifican el homicidio en territorios donde operan ejércitos del narcotráfico, cuando un estudio de Indepaz identificó que el 81,5% de las víctimas pertenecían a organizaciones campesinas, juntas de acción comunal o étnicas.

Este panorama refleja entonces un abandono estatal en muchos territorios como Córdoba. Si bien con los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC se logró un gran avance, no se trataba solo de sacar a las guerrillas de los territorios, sino que el Estado haga presencia y garantice la seguridad de sus habitantes.

Si bien Iván Duque ya mostró por medio de redes sociales su rechazo a los hechos de violencia que se han venido presentando, debe ser mas específico en las medidas que se tomarán en su gobierno para que esta trágica situación no se siga presentando.

Por último, es importante resaltar el papel que cumplen nuestros líderes sociales en las comunidades, pues son las voces de muchos, luchan por la equidad y la justicia social en nuestro país. No dejemos solos a quienes se la juegan por su gente.

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