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Opinión

Colombia: el país que más crece en la región

Publicado

el

Nicolas P%C3%A9rez Con%C3%A9ctate

 “En el 2019 se reportó el mayor crecimiento económico del País en 5 años”

Analizar la situación económica del País es más que importante. De hecho, es uno de los puntos críticos con que se evalúa la gestión de un Gobierno y, para hacerlo, se utiliza la medición del producto interno bruto, PIB, el cual establece la cantidad total de bienes y servicios que se produjeron en el territorio nacional en un periodo determinado.

En otras palabras, este cálculo nos muestra el estado económico del País. Por eso, es el estándar por excelencia que a nivel internacional se tiene en cuenta para medir el desempeño de todas las naciones. En concreto, en esta medición se evalúa el desarrollo de todos los sectores y consolida la información en una cifra que indica en qué porcentaje la economía nacional creció o decreció.

En nuestro caso, ese indicador durante los últimos años había tenido una preocupante tendencia sostenida a la baja, dado que pasamos de crecer por encima del 4% a desempeñarnos por debajo del 2%:

2014: 4.6%

2015: 3.1%

2016: 2.0%

2017: 1.8%

Esa situación se debió a múltiples factores. En primer lugar, entre 2014 y 2016 el barril de petróleo pasó de valer $108 dólares a menos de $28, esto generó un fuerte hueco fiscal en un País como el nuestro donde Ecopetrol aporta millonarios recursos al Estado en utilidades, impuestos y regalías.

En segundo lugar, la administración anterior realizó una desbordada expansión de los gastos de personal. A pesar de la disminución de los recursos expuesta anteriormente, durante el 2014 y el 2017 se destinaron $5.5 billones adicionales para burocracia. Además, el nivel de endeudamiento bruto del Gobierno pasó del 38.8% al 50.6%. Traducción: mucho derroche y poco ahorro.

En tercer lugar, tras la reforma tributaria de 2016 el Estado colombiano pasó a quedarse con el 71.2% de las ganancias de las empresas. Teníamos la décima tasa de tributación corporativa más alta del mundo y así, sinceramente, es imposible pretender que los inversionistas vieran en nuestro País un destino atractivo para traer su capital, al mismo tiempo que condenábamos a la industria nacional a no ser competitiva frente a sus rivales internacionales.

Por eso, uno de los grandes retos de la actual administración era revertir la tendencia y encaminar al País por la senda del crecimiento. Afortunadamente, lo que estamos presenciando es más que positivo.

Como tal, en 2018 Colombia creció 2.6% y durante el 2019 la expansión ascendió al 3.3%, la cual no solamente es la cifra más alta en 5 años, sino que demuestra una nada despreciable curva de crecimiento.

Asimismo, la cifra registrada el año pasado fue la más alta de todos los países de la región, toda vez que el promedio de crecimiento de América Latina fue de 0.1%, lo cual se debió a la desaceleración que tuvieron 18 de 20 naciones.

Estos resultados son consecuencia del correcto manejo económico del Gobierno. Las disposiciones pro-inversión que aprobamos en el Congreso en la Ley de Financiamiento permitieron, entre otras cosas, que la inversión extrajera directa aumentara 25.1% entre enero y septiembre de 2019 y que el recaudo fiscal se incrementara en un 11.6%.

De igual manera, el año pasado se vio el menor déficit fiscal en 8 años y Colombia mejoró en 10 de 11 aspectos que evalúa el Doing Business.

Ahora bien, lo anterior no quiere decir que estemos en un paraíso. Todavía tenemos muchos retos por superar. Por ejemplo, de acuerdo a la OCDE la productividad de una empresa colombiana representa tan solo el 25% de una compañía americana. Además, tenemos que disminuir la cifra de dos dígitos de desempleo, el cual es un desafío más que importante en un País que ha recibido a más de 1´630.903 migrantes.

Sin embargo, los síntomas de recuperación son más que alentadores. El Gobierno debe sacar pecho de su gestión y hacer un gran esfuerzo para comunicar sus éxitos al electorado. Con absoluta seguridad si seguimos por este camino volveremos a crecer por encima del 4% y, ojalá, volvamos a superar el 7%, como lo hicimos en 2007.

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