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Opinión

Canal Uno: Más de lo mismo en diferente orden

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sebastian sanchez

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Alguna vez – el italiano- Humberto Eco dijo: “La civilización democrática se salvara únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, y no una invitación a la hipnosis”. No pretendo determinar si la televisión es mala o es buena, pero si pretendo aclarar que es el reflejo directo de las necesidades políticas, morales, sociales y emocionales de una nación.

Es gracias a la televisión que difundimos nuestro sistema de valores. Pero el problema realmente es que – al día de hoy – no estamos hablando de una televisión buena o mala, estamos hablando de su popularidad. La televisión en Colombia es el reflejo de una débil conciencia social colectiva.

Hace ya varios días se viene hablando del nuevo canal uno, un canal que se vende como la esperanza de una nueva televisión en el país; pero lo que la mayoría de Colombianos nos preguntamos es ¿realmente este nuevo canal va marcar la diferencia?

Está claro que es una gran iniciativa y en definitiva, es un muy buen argumento afirmar que entre más oferta mayor calidad. Uno de los mayores desniveles en la televisión colombiana tiene que ver con el rating. Sin duda, la torta publicitaria seguirá decreciendo – debido a la emergente influencia digital. Sin embargo, es posible que este nuevo canal se lleve un poco de audiencia de RCN o Caracol, pero tan solo en la mañana. En la tarde no hay mucho que desear, novelas turcas y demás atrocidades que exportan los canales colombianos.

Uno de los primeros problemas inicia en temas de mercadeo. El canal se llama de igual forma que el canal antecesor, no solo confunde al televidente; sino además arruina con los aspectos de cambio. Esto sin contar que Yamid Amat y Daniel Coronel siguen en la programación, entonces ¿cuál es el cambio?

Uno de los aportes más grandes que ha traído este nuevo canal es la contraprogramación. Es decir, si el televidente no quiere ver el noticiario de las 7 de la noche, puede ver otro contenido diferente en el Canal Uno, algo que no pasaba con solo dos canales.

Pero como diria el filósofo existencialista – Criss Jami : “Se diferente, pero no por la vanidad de ser diferente”. El Canal Uno ha logrado traer algo diferente, pero paupérrimamente interesante e innovador. Ha decidido traer a la parrilla todo tipo de programas sensacionalistas que se destacaron por todo Latinoamérica, como por ejemplo: Tormenta de pasiones, Flor Salvaje, Infieles o el programa de programas – Caso Cerrado. Programas que no van mucho hacia la reflexión crítica de la que hablaba Humberto Eco.

Es normal que los colombianos no tengamos creatividad para imaginar nuevos formatos, lo único que hemos exportado ha sido el formato de Narco novelas – que aunque es llamativo, idolatra a los bandidos.

Es por eso que si el Canal Uno quiere sobresalir sobre los dos canales ya establecidos, tiene que innovar; pero innovar de verdad. Los más de 100 millones de dólares tienen que ser aprovechados en una nueva manera de narrar historias, en nuevas plataformas, en formatos que revolucionen el mercado colombiano; de lo contrario será más de lo mismo, pero en diferente orden.

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